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miércoles, 16 de agosto de 2017

Entrevista a César Santos



El artista plástico cubano-estadounidense César Santos tiene una imaginación y un virtuosismo privilegiado. Es dueño de una obra minuciosa, de técnica depurada, con una precisión y densidad realmente notable. Aquí, la entrevista exclusiva con uno de los mejores pintores realistas contemporáneos del mundo. 

Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com 
Argentina

Nació en Santa Clara, Cuba en 1982 y desde el año 1995 reside en Miami, Florida. César Santos es un pintor joven pero su obra es madura. Tiene un acabado impecable, en la que se entremezclan áreas de carbonilla y pintura al óleo. Todo lo que pinta este artista cubano, guarda una intensa belleza y a la vez representa un aire fresco que sorprende y seduce.

lunes, 7 de agosto de 2017

Los prerrafaelistas (3) Dante Gabriel Rossetti

Ecce ancilla Domini (La Anunciación), 1849-1850, Dante Gabriel Rossetti

Si bien Dante Gabriel Rossetti es un buen artista y el fundador de los Prerrafaelistas, su obra no tiene el vuelo de la pintura de Edward Burne Jones ni de la variedad productiva de John Evertt Millais. Aun así, nos ha dejado hermosas y sugerentes pinturas y una vida marcada por una mujer -en especial- y la fatalidad que siempre tiene que ver con el mal amor.


(Londres, 1828 - Birchington-on-Sea, Reino Unido, 1882) Fue hijo de un patriota y poeta italiano exiliado en Londres, creció en un ambiente modesto pero de gran nivel cultural. Dudó entre dedicarse a la poesía o a la pintura, optando por esta última, aconsejado por un crítico que le aseguró que llegaría a enriquecerse. En 1848 fundó la Hermandad Prerrafaelista. Murió a los 53 años.

Dante Gabriel Rossetti fue el prototipo de artista romántico y contemporáneo, sus hermanos fueron también personalidades destacadas: William Michael era crítico y cronista de la hermandad prerrafaelita y Christina, célebre poetisa y escritora.
La vida de Rossetti fue agitada, con intensos romances que bordearon lo trágico. El principal fue el que mantuvo con su mujer y musa Elizabeth Siddal, también poeta, a la que retrató como prototipo de mujer fatal. Ella murió debido al consumo excesivo de láudano (opio y alcohol mezclados, usados como tranquilizante) tras dar a luz a un hijo muerto. El fallecimiento de Elizabeth supuso para el artista una catástrofe; llegó a enterrar sus poemas en la tumba. Pero al cabo de unos años regresó y “profanó” el enterramiento para recuperarlos. También vivió un romance bastante convulso con Jean Morris, la esposa del crítico William Morris.

sábado, 5 de agosto de 2017

La muchacha de la falda al viento



Recuerdos de infancia

La muchacha linda del barrio se acercó al grupo de niños que jugábamos a las bolitas. Su falda a la rodilla flameaba suave al ritmo de la brisa primaveral.

Cuando pasó altiva a nuestro lado -ignorándonos- dejamos de jugar para mirarla. El más atrevido  de nosotros le silbó a modo de piropo y bastó con ese pequeño soplo de aliento para que se generara una corriente -de a poco, como cuando nace una avalancha de nieve- que la sorprendió desde atrás. El viento levantó su falda más arriba del límite que fijaba el pudor y dejó al descubierto –para sorpresa nuestra- un universo maravilloso y aún inexplorado.
El grito de sorpresa de la muchacha se confundió con nuestras risas. Fue sólo un instante pero quedó grabado fuerte en nuestra memoria. Cada vez que la veíamos venir los corazones comenzaban a latir con más fuerza. Nuestro amigo perfeccionó su técnica y nosotros le ayudábamos. Pero alertada se tomaba los costados de su falda y nunca, entonces, se volvió a repetir ese día dorado de primavera. Aprendimos una cosa: que los milagros ocurrían sólo una vez.

Texto de Rubén Reveco





miércoles, 2 de agosto de 2017

11 profesionales hablan sobre El jardín de las Delicias


Se cumplieron 500 años de la muerte de El Bosco. Uno de los artistas más fascinantes de todos los tiempos. Su obra entera genera asombro pero hay una -en particular- llena de misterio y que despierta admiración porque es y seguirá siendo indescifrable. Personas de la cultura compartan sus impresiones.

Periodista cultural con especialidad en artes plásticas

Enigma, inquietud, desconcierto, fascinación, curiosidad, impacto, intriga, duda. Todas estas palabras y quizás otras que aún no se han inventado aparecen frente a esta genial pintura, el tríptico "El Jardín de las Delicias". 
Un cuadro muy famoso creado por un pintor (para nada convencional) y del que se sabe muy poco. Un cuadro plagado de lujuria y deseo sexual: las delicias hechas pecado, la vida gobernada por las pasiones y el exceso, la corrupción de la carne.
¿Qué quiere decirnos El Bosco? ¿advertirnos del mal inminente? ¿devolvernos a ese Paraíso del que hemos sido expulsados por degenerados? ¿mostrarnos el Infierno artificial y corrompido que habitamos?
Los puntos de vista de personas ligadas a distintas áreas del pensamiento (artistas e intelectuales, todos unidos por el amor a la pintura) se reúnen en este artículo para compartir sus opiniones sobre esta fascinante obra y su autor. Las voces han logrado en su conjunto formar un amplio abanico de posibilidades de "ver". Es un mosaico fascinante por lo rico y variado.
Para cerrar y dejarlos con la mejor parte, sólo contarles que este tríptico (que jamás estuvo en una Iglesia) sigue siendo en la actualidad una de las obras más populares y visitadas del Museo del Prado en España (junto con "Las Meninas"). Si hoy nos parece controvertida y curiosa esta representación, imaginen el revuelo que generó en el año 1500.

sábado, 29 de julio de 2017

Leonardo o cómo hacer un círculo perfecto


A Leonardo da Vince le fascinaba la geometría aplicada al arte. Había que medir, calcular y buscar las proporciones exactas en los cuerpos. Hábito heredado de la antigua cultura clásica y común a todos los hombres del Renacimiento.

Por Rubén Reveco - Licenciado en Artes Plásticas

En las formas de la naturaleza están presentes la matemática y la geometría. Y si los números están en las creaciones de la naturaleza, también deberían estar presentes en las creaciones del hombre. La belleza es el objetivo del arte en el Renacimiento. La belleza es el orden, la justa proporción que otorgan las ciencias exactas. Entre las formas geométricas, Leonardo prefería la circunferencia.

jueves, 27 de julio de 2017

Yo creo que no lo sospechabas

Una pintura, una canción, un poema, una danza, un cuento pueden tener objetivos que quizás no te imaginas.

Por Rubén Reveco - Licenciado en Artes Plásticas

EL ARTE ES ÚTIL:

-Para divertirse asustando fantasmas. No hay nada mejor que esconderse y sorprenderlos. Salen corriendo a los gritos... Después igual vuelven.

-Para ayudar a los traumas a reconciliarse con una puesta de sol. Siempre se quieren esconder en algún rincón inadecuado y después no encuentran cómo salir de la oscuridad. Pueden estar años ahí, sin moverse. Son los malos de la película pero están muy solos y da pena verlos así.

-Para dejar a los miedos en libertad. Más vale que se pierdan y no salir a buscarlos. Los miedos son muy tontos, pero hay que tenerles cariño y ser generosos con ellos. Pero, si pierden el camino de regreso no salgas a buscarlos.

-Para bailar con los espíritus. Seguir el ritmo alocado que imprimen se hace casi imposible y sólo para cuando el sol sale en el horizonte dejan de moverse. Son muy entretenidos pero pésimos modelos. No se quedan quietos.

-Para exorcizar a los anhelos y sueños fallidos.

POR ÚLTIMO:

-Para acompañar a Dios. Pobre, está muy solo. Por más que lo ha intentado sus obras están llenas de imperfecciones... No se pueden comparar -por ejemplo- con una pintura de Vincent van Gogh o con la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven. Dios tiene que aprender mucho de los artistas porque estos no dejan obras inconclusas y son eternas, por los siglos de los siglos.




Ampliaremos

domingo, 23 de julio de 2017

Marcel Duchamp, el impostor

La baronesa Elsa

Falleció en un hospital psiquiátrico de Berlín. Era 1927. Antes, su vida había sido Nueva York. Excéntrica, excesiva, una de esas personalidades que la época creaba y explotaba, Elsa von Freytag-Loringhoven, más conocida como la baronesa Elsa, era muy conocida en el ambiente bohemio de la Nueva York de entreguerras. Sus dotes artísticas eran enormes: se dedicaba a la escultura y la performance. También era poetisa. Todo el mundo la conocía por su imagen transgresora (en su cabeza réplicas de tartas a modo de sombrero, maquillaje negro, se fotografiaba con vestidos orientales, como una Mata Hari extraña, elegancia sórdida).

FUENTE


Lo de baronesa casi era una broma, pues era pobre, malviviendo en un cuchitril con numerosos perros. Había conocido las comisarías y, a veces, sin motivo alguno deambulaba desnuda. Justo en el epicentro de una ciudad poblada de artistas de vanguardia, fue tertuliana de gente como Ezra Pound, Hemingway y, sobre todo, Marcel Duchamp. La baronesa estaba enamorada (un amor obsesivo y enfermizo) del gran Duchamp, quien poco antes había escandalizado al mundo del arte con un cuadro considerado obsceno, pero que hoy no lo parece tanto. Era el célebre Desnudo bajando una escalera. 
Es 1917 y Duchamp presenta la obra que marcará «el final del arte», como dirán desde entonces numerosos críticos de arte. La tituló Fuente, aunque no utilizó su verdadero nombre sino el de Richard Mutt. No era más que un urinario que exhibió en la exposición de la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York.




La baronesa andaba en medio de delirios y estaba a punto de acabar en Berlín. Duchamp alcanzó una fama mundial, pero años más tarde se hizo pública una carta que abría la teoría de que en realidad Fuente habría sido creada por la baronesa Elsa. Antes de la exposición, en abril de 1917, Duchamp escribe a su hermana: «[…] una amiga, empleando el pseudónimo de Richard Mutt, me envió un urinario de porcelana a modo de escultura». Todo el mundo se preguntó quién era Mutt. Duchamp afirmó que él había sido el autor y la historia le atribuirá inequívocamente la autoría de la pieza. Sin embargo, inicialmente todo el mundo se preguntó por Mutt. Las pistas llegaron hasta Filadelfia, donde precisamente se había marchado a vivir la baronesa.


Hemos dicho que la baronesa era escultora. Un vistazo a sus obras demuestra la semejanza con los ready mades de Duchamp. Hay urinarios, muchos. Y todo tipo de objetos deconstruidos o alterados para convertirlos en arte.



Quizá la baronesa expresó su abandono y tristeza por un amor no correspondido de su venerado Duchamp (y por el descarado robo de su obra) en una obra que tituló Me has olvidado como a este paraguas abandonado. En esta, podía verse un urinario derramándose y la pipa de Duchamp, entre otras cosas. Duchamp, sin embargo, calló. La obra era misteriosa, y muchos quisieron saber donde había comprado aquel urinario. Su supuesto autor dijo que lo había adquirido en un local de la Quinta Avenida, pero investigaciones posteriores demostraron que era mentira
El final de esta historia es triste, al menos para la baronesa. Elsa muere sola y olvidada entre paredes acolchadas. Duchamp, sin embargo, alcanzó la gloria.