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lunes, 30 de junio de 2014

Los amantes, de Rubén Reveco

 "Los amantes", (detalle) técnica mixta. 120 x 92 cm.

Esta pintura está fechada en 2007 e inició la serie "Sexo y Belleza". (Retomaba de esta forma el arte de pintar abandonado por demasiados años). Tenía una idea que de a poco se fue configurando en una serie de 13 obras, más o menos, con la misma finalidad: glorificar el milagro de la reproducción. Las pinturas posteriores las retoqué una infinidad de veces, en cambio "Los amantes" quedó así, como la ven, casi sin cambios.



En una entrevista que me hizo el diario Los Andes de Mendoza, Argentina, conté una pequeña infidencia sobre los modelos.
-¿Descríbanos la pintura que ha elegido para ser reproducida en esta entrevista?
-“Los amantes” la empecé en el 2007 (120 x 92 cm). Es la primera pintura de la serie “Sexo y Belleza” -que la integran doce trabajos-. Más allá del erotismo explícito, lo que pretendía era rendir culto al instinto de reproducción representado en dos cuerpos desnudos amándose. La técnica es mixta. Lo más fino lo trabajo con óleo y el resto con acrílico industrial. Además uso lápiz, tiza pastel, óleo pastel. Me interesa lograr una línea espontánea, fugaz y alegre. Lo que hago es una mezcla de pintura y dibujo. Del mismo modo, me gusta el plano liso y la textura y la incidencia de una luz lateral sobre los cuerpos. Mi mujer y yo fuimos los modelos. Preparé la cámara en el piso y teníamos 15 segundos para abrazarnos y posar hasta que disparara el flash. Fue divertido.
-¿Es usted y su esposa?
Si, si, es un secreto revelado (risas). Lo amerita la ocasión. Claro que yo estoy con la piel más oscura… Mi esposa siempre que ve el cuadro me dice en broma: “Está bueno el negro” (risas).






EL ARTE Y EL SEXO


"El sexo sin amor es una experiencia vacía, pero como experiencia vacía es una de las mejores". ¿Y no están de acuerdo con Woody Allen? Parece que nos empeñamos en hacer las cosas siempre por algún motivo, parece que buscamos una explicación a todo, incluso a las necesidades más primitivas del ser humano, relativicemos todo un poco, ¡Coño! Ya se que los más puristas en la materia habrán huido despavoridos viendo como puede acabar el tema, pero es así, nuestro cuerpo está construido a base de células y de mecanismos nerviosos que no entienden de semántica, solamente entienden de placeres, de roces carnales, y para ello se inventó el sexo, para mi el décimo arte, no por la composición de las figuras sino por la ejecución de los movimientos, la acústica, la habilidad para tocar el instrumento y hasta el olfato, lo sé, el registro coge una velocidad de vértigo y parece que vamos a llegar al clímax, por eso, como les decía antes a los más puristas, marchen de la sala antes de que les salpique todo.
Algunos pensarán que con estas declaraciones trato de infravalorar al amor, pero al contrario, lo elevo de categoría, pues afirmo que el sexo es diario, es instintivo y el amor requiere una preparación, un ensayo y unas figuras retóricas que nos hemos marcado, es más, les doy la razón, el sexo, si es con amor, alcanza cotas de satisfacción más altas, pero eso no quita que la práctica de sexo sin amor también sea satisfactoria, muy satisfactoria diría.
Los cuerpos son elementos perfectos, y hechos para un encaje de piezas adaptable, la vagina es un elemento de placer regulable que busca la apertura en función del placer, ¿No es sorprendente? Ni la mecánica del automovilismo, ni la astronomía ha conseguido elementos tan perfectos como cuerpo humano y eso es lo que hace grande al sexo, el hombre y la mujer tienen unas necesidades nerviosas, y estas han de ser resueltas, unas tensiones internas que han de ser expulsadas, pero para muchas personas este tema es un tabú, es un asunto de groseros y de golfos y se llega a la certeza que los amantes del sexo son auténticos depravados, nada más que excusas basadas en engañarnos a nosotros mismos. El sexo nos enseña a ser pícaros, a improvisar, a hacer cosas sin sentido y esa es su grandeza, que cuando acabamos de tener una relación sexual nunca nos preguntamos el porqué, es imposible explicar el porqué, es como la sed o el hambre, pero más poético, más idealizado, y es que como ya les dije más arriba, es un arte.
Se me olvidaba, el sexo es también una herramienta de procreación humana, necesario para la evolución de la especie, me centré tanto en los placeres del sexo, ¿Por qué será? Y me olvidé de ese apunte, ya ven, si no le convencían los argumentos tan carnales háganlo por la humanidad, súmense a esta maravillosa orgía de promiscuidad. (Fuente)

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