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miércoles, 16 de julio de 2014

Defensa del talento

   

Obra de Enki Bilal

¿Qué importancia tiene el talento en el arte? Ustedes que disfrutan de las diferentes manifestaciones del arte realista de nuestros días comprenden que esas pinturas, dibujos e ilustraciones son las obras de artistas que aún consideran a las artes plásticas una profesión de esfuerzo y trabajo.

Por Rubén Reveco, licenciado en Artes Plásticas

Talento vs. mediocridad

Una metáfora poética: Sabemos que una semilla de rosa -por ejemplo- es portadora de una futura flor, pero para que crezca y florezca debe ser regada, si no muere antes de nacer.
Del mismo modo el talento debe ser cultivado y orientado. No basta con “dejarlo ser”, se debe encauzar hacia la creatividad. Y ésta debe tener componentes de exclusividad para que sea verdaderamente original.
Pero siempre poniendo los caballos adelante del carro. Primero el talento, después el trabajo y finalmente el objeto producto del esfuerzo creativo. Y no ser el invitado pobre a la fiesta del arte contemporáneo.

Obra de Istvan Sandorfi
 
¿De qué hablamos cuando hablamos de talento?    

“El talento es la capacidad para desempeñar o ejercer una actividad. Se puede considerar como un potencial. Lo es en el sentido de que una persona dispone de una serie de características o aptitudes que pueden llegar a desarrollarse en función de diversas variables que se pueda encontrar en su desempeño.
El talento es una manifestación de la inteligencia emocional y es una aptitud o conjunto de aptitudes o destrezas sobresalientes respecto de un grupo para realizar una tarea determinada en forma exitosa. El talento puede ser heredado o adquirido mediante el aprendizaje. Por ejemplo, una persona que tenga el talento de ser buen dibujante muy probablemente legará esta aptitud a sus hijos o a alguno de sus descendientes. Asimismo una persona que no es y desee ser dibujante deberá internalizar mediante el aprendizaje continuo y esforzado la destreza e internalizarlo en su cerebro la condición que le permita desarrollar la aptitud”. (Wikipedia)

Obra de Hajime Sorayama

La dictadura de los mediocres

Como bien lo expresa la crítica Avelina Lésper, “pretender que el talento, la disciplina y la técnica en el arte son cosas del pasado es tratar de imponer a la mediocridad como signo de distinción de nuestra época. La llamada “democracia del arte”, “la muerte de la tiranía del genio” es la dictadura de los mediocres. Hoy existen artistas completos, que trabajan en su obra, desarrollando e investigando en la constante revolución de la pintura, la escultura y el grabado, que se ven marginados para que la falta de talento y la mediocridad tenga “derecho a crear”. El imperio de gente sin obra, que designan sus orines como arte, se ha apropiado de las galerías y los museos, amparados por curadores y críticos que lo explican y lo aplauden, convirtiendo al arte en una trama especulativa, en un negocio vulgar. Son libres de hacer con su detritus, con la basura que recolectan y con su pose de artistas lo que quieran, pero rebajar el nivel del arte al capricho de los mediocres es otra cosa.”


 
 Obra de Zhong Yang Huang.

 Obra de Vladimir Velickovic.

Obra de Vinicio Castillo.

Obra de Steve Huston. 

Pintura de Martín Llamedo


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