Redes

martes, 8 de julio de 2014

Este mundo es para los vivos (Sobre galería y directores)


Nota de la Redacción:
 Artículo recuperado del blog Resistencia Realista 
Publicado el 14 de febrero de 2013  


Quizá inducidos en la urgencia de exponer muchos artistas jóvenes han ido logrando con mucha facilidad lugares en las pocas galerías de prestigio que tiene la ciudad de Neuquén. Todo esto con la anuencia por los funcionarios a cargo de las respectivas áreas que consideran que cualquier expresión medianamente original “representa lo contemporáneo y el espíritu de los tiempos”. Si bien esto ocurre en Neuquén, es común en muchas ciudades de la Argentina y del mundo. Cuando el control de calidad no existe todo es posible en el mundo del arte.


Por Rubén Reveco - Licenciado en Artes Plásticas

  
Sobre preferencias, estímulos y políticas culturales

Desde los tiempos en que reinaba Antonio Ortega Castellano, Oscar Smoljan (actual director del Museo Nacional de Bellas Artes), con mayor o menor acierto ha apadrinado a varios artistas por considerarlos fieles representantes de la cultura neuquina. No tiene nada de malo; los artistas necesitan ser apoyados. El asunto es saber focalizar dónde puede existir un potencial creador y no dejarse influenciar por sus propias preferencias.
Silvina Sosa está actualmente a cargo de la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad de Neuquén. Es una arquitecta (prefiere ser denominada así) que suele pintar y que tuvo el mérito de haber dirigido una modesta galería de arte (3-60) y desde ahí acceder a un cargo de privilegio para regentear la Sala de Arte Emilio Saraco, el Museo Gregorio Alvarez y el Museo de la Ciudad (Paraje Confluencia), entre otras responsabilidades menores. Ella también parece estar encandilada con ciertas preferencias estéticas y promueve sin disimulo todo lo que considera de vanguardia, no importando (creo yo) si tiene, o no, valor estético.
Otra pequeña galería que funcionó con bastante regularidad fue la de SOSUNC (Av. Argentina al 1600), en su momento dirigida por Marcelo del Hoyo. Tenía un horario bastante caprichoso lo que complicaba su acceso. Siempre priorizó esa amalgama postcontemporánea tan poco digerible pero cumplia su función. En un escueto comunicado el Consejo de Administración de SOSUNC anunció en diciembre de 2012 que la “Sala de Arte cerrará sus puertas por resolución número 33/11”. Y eso fue todo, nadie protestó.




Yamila y Tatiana

El 8 de febrero se inauguró en la Sala de Arte Emilio Saraco una exposición de las jóvenes Yamila Portillo Giraldez y Tatiana Contreras. “Con nuevas búsquedas desde una imagen/objeto cotidiano, el planteamiento estético que proponen se funde en la multiplicidad de formas que nos ofrece el quehacer artístico en la actualidad”, así dice una presentación.
Hello Kitty ha reinado desde hace 40 años en la cultura popular. Es un personaje creado por una compañía japonesa. Fue diseñada por Yuko Shimizu y el primer producto -un monedero de vinilo- se lanzó en Japón en 1974.
Es una gata blanca con forma antropomorfa muy geométrica, con un distintivo lazo u otra decoración en su oreja izquierda. En 1976 obtuvo derechos de autor y actualmente es una marca conocida internacionalmente. La línea de Hello Kitty genera unos 250 millones de euros anuales por la venta de licencias.


¿Por qué Kitty no tiene boca? "Es para que la gente que la mire pueda proyectar sus propios sentimientos en ella, ya que tiene una cara inexpresiva. Kitty parece feliz cuando la gente es feliz. Parece triste cuando ellos están tristes. Por esta razón psicológica nosotros pensamos que ella no debía estar ligada a una emoción y de ahí que no tenga boca", contestó su diseñadora. 

Las Kitty de Yamila Portillo Giraldez

Para manipular un ícono pop hay que poseer un respaldo formal y conceptual muy sólido. ¿Por qué erotizar a una inocente y cándida imagen? No queda claro si es producto de una humorada o, simplemente, una falta de respeto ya tradicional. Yo creo que Yamila está fascinada por Hello Kitty, pero en su propuesta no queda claro si son mujeres reales con cabeza de Kitty o es Kitty con cuerpo de mujer; ya crecidita. Sus dibujos de tiza pastel son lindos, pero considero que le falta liberarse del embrujo que ha ejercido sobre ella esa inocente gatita. 



Por ejemplo, cuando pensamos en una Cola Cola para calmar nuestra sed y calor, es porque hemos perdido el control. Es esa marca la que nos domina y “nos obliga” a  que la consumamos. Si un artista pierde el control sobre los objetos que admira su obra pierde sustancia y originalidad.



Las transparencias de Tatiana

Tatiana Contreras transita de un modo más natural por el siempre seductor y peligroso mundo del erotismo. Una prenda íntima como puede ser un camisón transparente sirve de soporte para los dibujos estilo Milo Manara. Destaco su prolijidad pero esas bellas y descontroladas mujeres se merecen algo más que ser lucidas en una prenda femenina. Se corre el riesgo de que la estilista se “devore” a la artista. ¿Por qué las mujeres pintan mujeres cuando se trata de desnudos? Es un misterio.
Por otra parte, resulta monótona la distribución de los camisones en la sala de exposición. A los encargados no se les ocurrió otra disposición de las prendas en un espacio tan amplio. Se pudo -con un poquito de ingenio- lograr algo más atractivo y sugerente. Faltó intimidad o audacia, una sala de arte no es una feria de ropa en ofertas. En el día de la inauguración, tal vez, una pasarela con un desfile de modelos portando las prendas hubiese causado sensación. Pero ya es tarde. 
Tampoco comparto eso de invitar a grupos musicales en vivo a que “amenices” el evento. Uno no sabe si mirar, escuchar o beber un buen vaso de vino.



Martín Villalba en el MNBA y en el MGA

En la confitería del Museo Nacional de Bellas Artes me encontré en sus paredes y entre las mesas (lugar reservado tradicionalmente a fotógrafos y parroquianos) con la exposición de un pintor-artesano muy habilidoso, pero convencido que realizar un mobiliario para un jardín de infantes es lo mismo que una obra que reúna las condiciones formales y conceptuales necesarias para ser arte.



De niño, no había nada mejor que te regalaran un juguete de madera. Si bien el plástico en la década del 60 comenzaba su pobre y degradante reinado, un camión de madera -por ejemplo- pintado a mano y de vivos y múltiples colores era la delicia de cualquier niño de “pantalón cortito”.  Uno mismo podía reparar sus barandas y lo repintaba todas las veces que quisiera. Porque era sólo éso, un juguete para divertir a un niño que jugaba a transportar tierra o tapitas de bebidas. 
Ahora se construyen juguetes que no sirven para jugar y tienen pretensiones de ser arte. Puede ser una muñeca, un animal o un dibujo infantil.




Hace unos días, los pajaritos de Martín Villalba (no más de 10 cm. de alto) flanquearon el ingreso al Museo Gregorio Alvarez. El maestro Manuel Decara ofrecía un concierto de piano. Nuevamente música y artes plásticas compartían un mismo espacio. Al pianista le fue mal porque tuvo que suspender el concierto por el agobiante calor de ese día ¿No funcionaba el aire acondicionado? Sólo pudo interpretar algunas de las “pequeñas obras musicales de grandes maestros”. 
De regreso, y mientras meditaba por el Parque Central, creo que pude comprender la estrategia: las pequeñas obras de Beethoven y Mozart estaban en consonancia por las pequeñas obras de Martín Villalba.



Le reconozco al artesano-pintor el oficio del buen carpintero. Sus pequeños y medianos animales están bien realizados y son atractivos por su síntesis y colorido. Pero nada más.  Tiene que liberarse de lo reiterativo y debe dedicarse más a pintar, que es por donde mejor transitan sus habilidades. 

“El regreso de los muertos vivos”

Resumiendo: esto de convertir objetos en “obras de arte” se está poniendo muy aburrido. Pero los jóvenes siguen encontrando en los funcionarios la predisposición adecuada e incondicional para que muestren en los lugares exclusivos. Sueñan que de Neuquén salga un especie de Mark Rothko, Andy Warhol o Damien Hirst. 
Con el relato de que “todo es arte y cualquiera puede ser artista” las artes plásticas sigue dominada por la improvisación. En este mundo artístico dónde nadie pide excelencia ni esfuerzo, ciertos jóvenes aprovechan para instalar sus cándidas puestas en escenas. Después de todo, este mundo es de los vivos. Los muertos ya fueron o están en los museos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario