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sábado, 12 de julio de 2014

Jeff Fausto: amable surrealismo



Existen dos preguntas muy importantes que se deben hacer todos los que pretendan dedicarse al arte: ¿Qué hago y cómo lo hago? Esto último determina el éxito –o no- de la propuesta.

Por Rubén Reveco, licenciado en Artes Plásticas


El amable surrealismo

El “qué hago” tiene que ver preferentemente con la temática a representar; qué es lo que lo motiva. Y el “cómo lo hago” es la impronta que le otorga el artista a los elementos que elige para representar. En qué escenario los hace actuar.


En definitiva, qué palabras elige para construir su discurso. Cosa muy evidente  y clara en la obra de Jeff Fausto.


El paisaje de las cosas simples y mínimas parece ser el propósito de la pintura de este estadounidense.

 

Aunque el diga que “nunca sé cuando me enfrento a un lienzo lo que voy a encontrar”. Yo creo –y viendo el conjunto de su obra- que Fausto sabe muy bien lo que desea y con lo que se va a encontrar.



“A menudo me sorprendo lo que ven en mi trabajo –dice. Mi esperanza es que cada pintura pueda ser vista muy diferente por diferentes personas. Es algo más que visual, es una historia que contar… un poema en cada lienzo.




Y en eso tiene razón. En cada pintura hay una historia de ensueño. Sueño amable e infantil del que muchas veces no quisiéramos despertar, porque es suave, limpio, diáfano, imposible y feliz.



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