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sábado, 26 de julio de 2014

Louis y Berit Treserras



No es fácil encontrar un matrimonio más consustanciado en la vida real como en el arte. Conocemos historias tortuosas de grandes parejas de artistas que no han terminado nada de bien, pero la historia de Louis y Berit parece ser (al menos desde la distancia) un complemento perfecto entre amor, arte y belleza. 


Louis es tan buen pintor como fotógrafo.

Sensualidad

Louis Treserras es un artista radicado en el sur de Francia. Se inspira en el desnudo femenino y Berit Hildre (su esposa) en el mundo de la infancia. Ambos son autodidactas y han tenido como aprendizaje libros de anatomía que han estudiado con sumo cuidado. Tienen su propia academia desde hace más de diez años donde enseñan técnicas de pintura, dibujo y escultura y exponen juntos un par de veces al año.



Louis Treserras pinta desnudos hace cerca de 30 años. Ha sabido poner la técnica, y un enfoque casi matemático del cuerpo al servicio de un arte profundamente intimista y poético, viendo el cuerpo desde su lado más simbólico, lo que le lleva a desarrollar su propia estética, deformándolo, alargando las piernas sobre grandes pies, reduciendo busto y cabeza, a veces hasta el exceso, aunque eso es parte integrante de su labor de investigación. Técnicamente le gusta mezclar los estilos; acrílicos, carboncillo, aceite…. todo excepto la acuarela. 

Su obra está en ese límite virtual generado entre lo erótico y lo sensual.

El mismo prepara sus telas y cita entre sus influencias a Balthus, Leonor Fini, y Bouguereau por el cual reconoce una profunda admiración, y aunque reconoce haber copiado mucho “es la mejor manera quizás de aprender” – nos dice, ha sabido desarrollar su propio estilo. Treserras busca en sus obras la emoción expresada por sus personajes, su mirada, su actitud. El habla de “personajes” no de “desnudos”, luego el espectador lo interpreta con total libertad, cada uno se acerca al cuadro con su propia mirada. Aunque su obra principal es la pintura, Louis Treserras trabaja también la fotografía y la escultura, donde nuevamente encontramos una delicada y sensible carga erótica.







Las esculturas de Berit Hildre




 




 
La pareja en su taller.

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