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viernes, 18 de julio de 2014

Luciano Ventrone: la sagrada eternidad



Si, es cierto, las pinturas de Luciano Ventrone recuerdan mucho a esos bodegones de Miguel Angel Merisi, El Caravaggio. Y está bien que sea así. Este pintor también es italiano y ha estado embuido desde siempre por el realismo de la gran escuela italiana. "Pero se parece mucho a Caravaggio", insistirán. ¿Y qué importa? Este realismo de homenaje también es una forma de protestar por tanto descalabro en el arte contemporáneo. 



 Por Rubén Reveco, licenciado en Artes Plásticas

Realismo de homenaje                                                                                                                    
Cuando los pintores de oficio y de talento eran testigos del pretendido funeral del noble arte de pintar y los conceptuales (que nunca había tomado un pincel ni sabían cuál era el olor a la trementina) lo presentaban como algo obsoleto y superado, aparecieron pintores en todo el mundo rindiendo homenaje a la pintura de caballete, y Luciano Ventrone es uno de sus mayores exponente.
La pintura no ha muerto porque rinde homenaje a la belleza, esa belleza rescatada por artistas desde siempre; esa belleza que tiene que ver con la sagrada eternidad.




Luciano Ventrone nació en Roma el año 1942. Con cuatro años fue acogido en Dinamarca por Metha Petersen, mujer rica, pero sobre todo amorosa, quien le cubrió de la atención y regalos, entre otras cosas, le dará una caja de colores… los mismos colores que marcarían su futuro y los del arte de la Italia actual, donde sus bodegones le han hecho ser idolatrado por una legión de seguidores, quienes valoran que su arte está hecho no solo de color, sino de una luz tranquila y tamizada tan increíble que nos vemos obligados a traeros sus obras en alta definición, para que las aprecieis muy de cerca y confieis en nosotros cuando os decimos que las imágenes que os mostramos hoy son solo pasta de pintura sobre un lienzo.

Datos biográficos (texto de El Dibujante)



Regresó a Italia después de completar los estudios básicos, y se verá obligado, debido a las pobres condiciones de su  familia, a probar suerte en diversos oficios que le permitirán, sin embargo, en 1960, asistir a la Academia de Bellas Artes en Roma.




Después de graduarse en 1964, se matriculó en la Facultad de Arquitectura, a la que asistió hasta el año 1968. Ese año, después de haber participado en los disturbios estudiantiles, decidió abandonar sus estudios para dedicarse por entero a la pintura, que no sólo nunca ha abandonado, sino que durante mucho tiempo han supuesto su única fuente de ingresos.



Colabora con sus dibujos a finalizar el Atlas del Sistema Nervioso Central de Anatomía Humana del Profesor Gastón Lambertini, en la Universidad Católica de Roma.
Ventrone aborda todos los aspectos del arte contemporáneo, hasta desembocar en el realismo y posteriormente en el hiperrrealismo. En 1983 un artículo en la revista “La Europea”, escrito por Antonello Trombadori y el historiador de arte Federico Zeri condujeron a despertar el interés del artista por tratar la cuestión de los bodegones o naturalezas muertas.


Comienza entonces una larga y aún inconclusa investigación exhaustiva sobre los diversos aspectos de la naturaleza, capturando cada vez más detalladas específicos de los motivos casi invisibles para los “ojos humanos bombardeados por millones de imágenes ”, que es lo que les sucede a los hombres de nuestro tiempo.




Como a menudo le gusta decir a sus alumnos (siempre pocos y selectos):  “El estudio de la pintura no es la simple representación del objeto, sino del color y la luz: La verdadera relación entre las dos cosas dan la forma en el espacio. El tema pictórico no debe ser visto como tal, sino de manera abstracta”.

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