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lunes, 21 de julio de 2014

¿Quién es esa chica?


Druuna, en todo su esplendor.


Los hombres amamos a los dioses... y a las diosas. Los italianos que les copiaron casi todo a los griegos los siguen imitando e inventaron una de papel. Es la venus creada en el siglo XX, es la diosa del amor y del sexo. Sus líneas obedecen al cánon que exige el “pópulo” y más de acuerdo a las democracias modernas. Claro que con esa figura nunca podría estar en una pasarela modelando ropa, pero eso no nos importa. La amamos así: generosa en sus líneas y en cada curva un peligro para sortear.

Por Rubén Reveco, licenciado en Artes Plásticas


Sin embargo, Druuna (más cuerpo que alma) es tan inalcanzable como las diosas del Olimpo griego. Existen mortales así, tan hermosas e igual de voluptuosas, pero con esta chica pasa algo diferente. Desde 1985, se ha convertido para los fanáticos del comic en un fetiche ideal de mujer.


El sol y la naturaleza al servicio de la belleza.

Todos los créditos de este milagro se lo debemos al artista italiano Paolo Eleuteri Serpieri, su creador. Un artista que ha sabido develar ciertas e inconfesables fantasías y hacer fluir a mil la testosterona masculina. Se lo ha criticado como mal guionista. Puede ser, pero no importa porque el producto de su creación es sorprendentemente hermoso. Ella tiene un largo pelo negro, piel bronceada y un cuerpo que se ha tornado más voluptuoso según pasan los capítulos. En la mayoría de los casos, su papel es de un objeto sexual dispuesto a mantener relaciones de todo tipo. La mayor parte de sus aventuras giran en torno a un futuro post-apocalíptico, y la trama es a menudo un vehículo de variadas escenas de pornografía.
Druuna es un objeto erótico (casi porno) al que espiamos con sana morbosidad. Sólo la miramos, pero daríamos la vida por tenerla en nuestros brazos.



A lo largo de los años que van desde la publicación del primer volumen de las aventuras de Druuna (Morbus Gravis, 1985) hasta el octavo y más reciente (Clone, 2003) el guión de la historia ha ido evolucionando a través de varias etapas diferenciadas y numerosos saltos temporales en la trama, con algunas inconsistencias en la misma.
En los primeros títulos de la serie (Morbus Gravis y Morbus Gravis 2), el contexto en el que se desarrolla la acción es un espacio llamado La Ciudad, descrito como un entorno urbano futurista pero degradado, hostil y decadente, en el que convive hacinada la especie humana, controlada por una oligarquía religiosa que basa su statu quo en el conocimiento de La Verdad. En esta sociedad, los libros están prohibidos y el poder es ejercido de forma despótica por una burocracia corrupta y militarizada. Aunque no hay al principio referencias claras, a este estado de cosas se llegó tras una especie de guerra, antes de que se iniciara la actual Era de los Hombres; el desconocimiento de La Verdad por parte de la estructura político-social previa a la implantación del poder de los Sacerdotes trajo consigo El Mal, una enfermedad infecciosa por contacto e incurable, que transforma a las personas de forma progresiva y rápida en mutantes amorfos y con tentáculos, y ante la que, como medida preventiva, toda la población tiene que inyectarse periódicamente El Suero, distribuido en sobresaturados centros sanitarios habilitados a tal efecto.
Entre las creencias extendidas en la población se encuentra la de que los que tras sucesivas revisiones en estos centros sean encontrados sanos, serán enviados al Nivel Superior de La Ciudad, un lugar inaccesible para la mayoría pero en que los elegidos disfrutarán de una vida mejor, sin carencias ni penurias, de manera similar a como los infectados por El Mal son enviados al Nivel Inferior. Sobreviven en este entorno Druuna y otro personaje que aparecerá recurrentemente a lo largo de la historia, Shastar, su amante.


Afiche "para todos"


Este es un afiche inspirado en Druuna, la super chica del italiano Eleuteri Serpieri.
El arte de los maestros debe ser inspirador y posibilitar la recreación de sus obras más emblemáticas, respetando -desde luego- el espíritu que le ha conferido su creador.

Ahora que recuperamos el aliento, la sangre por nuestras venas fluye normalmente y nuestro corazón ya no amenaza con estallar, nos atrevemos a presentar un nuevo capítulo (el tercero) de Drunna, la chica superpoderosa creada por el italiano Paolo Eleiteri Serpieri. Como ustedes ya saben, Druuna es el personaje de un popular cómic erótico de ciencia ficción y fantasía aparecido por primera vez en las revistas Metal Hurlant y Heavy Metal. Hasta el momento se han publicado ocho volúmenes de Morbus Gravis: Morbus Gravis, Morbus Gravis 2: Druuna, Creatura, Carnivora, Mandragora, Aphrodisia, The Forgotten Planet y Clone. 



La serie se destaca por ofrecer un contenido muy realista en términos de violencia y sexo en el mundo de los cómics. Creatura, de hecho, se caracteriza casi totalmente por presentar una penetración sexual explícita y sin censura al igual que en los tres libros posteriores, pero la serie retorna a lo no explícito en las escenas de Forgotten Planet (El Planeta Olvido).




Druuna y yo 
(No fue una experiencia cualquiera)

Ese día de otoño estaba hermoso. Andaba yo, atento, con mi cámara Kodak de 12 mega pixeles, por la ribera del río Limay (Neuquén, Argentina) viendo qué paisaje lindo capturar para después pintar en mi taller, cuando la vi a ella. Si, a ella, ¡Druuna! esa maravilla erótica creada por el italiano Eleuteri Serpieri bañándose desnuda. Me tembló el pulso pero igual le pude sacar varias fotos sin que se diera cuenta. ¿Y si le hablo?, me pregunté, mientras ella parecía disfrutar del agua e ignorar cualquier posibilidad de ser sorprendida. Pero no me atreví y me alejé emocionado pero a la vez reprochando mi timidez.
De esto ya han pasado algunos días y aquí me ven en pleno trabajo, ¿qué les parece? No la pintura sino Druuna.  ¿Cierto que está para pintarla?





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