Redes

miércoles, 16 de julio de 2014

"Ofelia": Una tragedia, una pintura y una canción

 
"Ofelia", de John Everett Millais.  Óleo sobre lienzo, Tate Gallery, Londres.

No es la primera vez que las artes se nutren entre sí. Han salido maravillosas pinturas de textos literarios, de igual modo, han surgido canciones inolvidables de mitos y leyendas del pasado.
Pero será Ofelia la más significativa. Porque la muerte de una adolescente pura, enamorada, inocente, bella pero trágica (al borde de la locura) reune todos los ingredientes para hacer de este fragmento de Hamlet, de William Shakespeare, uno de los más célebres del arte universal.

OFELIA, trágica belleza          

Con Ofelia pasa algo especial. Un personaje literario adquiere forma física en una pintura, movimiento en el teatro y en el cine y sonido en una canción.
"Y así, restituida a la absoluta integridad de su belleza moral y corporal, Ofelia es más bella y más pura que fue antes, porque ya no es un sueño creado por la fantasía, sino una realidad viviente, un ser de carne y hueso, con funciones y órganos que para nada obstan a la sublime realidad de su pureza, a la sublime idealidad de su belleza". (Eugenio María de Hostos)
"El primer amor, el amor único, es la forma primera de la felicidad, quizá la única: forma vaga, impalpable, fugitiva, como Ofelia. Como Ofelia, momentánea en la vida, eterna en la memoria de la fantasía y del corazón. Como Ofelia, una súplica en vida, un remordimiento en muerte. Como Ofelia, espuma que se desvanece en el torrente. Como Ofelia, un cielo que se ofrece y se desdeña. Nunca ha producido el arte una creación más pura, ni divinizado una realidad más humana, ni concebido una verdad más esplendente". (Eugenio María de Hostos).
Pero no bastó con la tragedia de Shakespeare ni con los poetas que le cantaron odas para convertir a Ofelia en una mujer corpórea. Debió aparecer John Millais y pintar entre 1851-52 su célebre obra. Pero, además,  tendríamos que esperar hasta 1996 para que una simple canción reviviera (a su manera) la historia que no es una historia pero que vale la pena creer que es. Ya que se puede morir por amor y que el amor puede enloquecer a las personas. Pero que -finalmente- la belleza (que inmortaliza) puede redimir a los amantes.


El cuerpo de una hermosa mujer flota inerte en las aguas esmeraldas de un lago saturado de florecillas. La palidez  de su rostro evoca la luminosa aurora matutina y el cristal de sus ojos, el reflejo de celestes estrellas en el infinito. Así se describe a Elizabeth Eleanor Siddal inmortalizada en “Ophelia", la pintura de Millais que enamorado de los versos de Shakespeare, plasma en lienzo la escena donde la dama desesperada por el amor de Hamlet, se sumerge para siempre en un río.

La infeliz y enigmática Ofelia                         
         
"La infeliz y enigmática Ofelia shakespeariana, fuente inagotable de inspiración artística, literaria y filosófica, sedujo a Millais, quien forjó una reinterpretación pictórica realmente sobrecogedora. Si bien el tema central de la obra es el mito ofeliano, el melancólico escenario natural que lo enmarca es admirable. El entorno es frondoso y brillante en colorido, de suerte que no resulta opresivo a pesar de ser testigo de la tragedia. Este paraje apropiado para su inspiración y capturado de manera fidedigna lo había encontrado el pintor tras una ardua búsqueda, acompañado de su amigo Hunt, cerca de Ewen en un remanso del río Hogsmill.
La figura de Ofelia está desapareciendo bajo las “gimientes” y sosegadas aguas, que son lo suficientemente diáfanas como para no ocultar a nuestra vista sus brazos y torso parcialmente inmersos. Su hermoso rostro está ahora ausente en un gesto patético que conmueve profundamente. Los ojos inanimados, los labios entreabiertos, inertes y las manos en actitud de ofrenda, dejando escapar unas flores. La parte inferior de su cuerpo parece estar ya sumergida, permaneciendo en la superficie las piezas más vaporosas del pesado vestido, que al igual que sus largos cabellos, parecen resistirse a desvanecerse para siempre. Lógicamente, la imagen poética de Ofelia está muy alejada de la que correspondería a la macabra realidad de un ahogamiento. Parece estar destinada a fluir disuelta en el agua, pero a la vez tangible e incorruptible, para, como sugiere Bachelard, aparecerse por siglos a los soñadores y a los poetas, flotando en su río. Junto a ella sobrenadan las flores que había recogido. Flores que están modeladas con una precisión y una minuciosidad asombrosas. Algunos críticos contemporáneos del autor no encontraron encanto alguno en esta pulcritud realista de Millais; su exuberancia naturalista les parecía una complacencia innecesaria e indolente, un desacierto que hurtaba eficacia dramática a la protagonista de la historia. Nada más lejos de la realidad. El conjunto de la composición es soberbio, y a pesar de eso nada impide que cuando nos encontramos con el lienzo la mirada se desvíe empática e ineludiblemente hacia la desdichada". (Beatriz Sánchez Artola).





"Millais no hizo sino mantenerse fiel al artificio alegórico shakesperiano. Violetas enguirnaldadas abrazan el cuello de la joven, siendo estas flores un icono de la desesperanza y de la muerte prematura. Flotando en el agua hay esparcidos: pensamientos, alegoría del amor no correspondido, y amapolas, símbolo del adormecimiento y la muerte. También vemos: nomeolvides, ulmarias, ortigas, narcisos, margaritas, coronas imperiales, lirios, adonis, dedos de muerto… incorporados no como aderezos pueriles, sino como metáforas tanto de los defectos de Hamlet como de los sentimientos taciturnos de Ofelia. Que Millais hubiera prescindido de esta abundancia iconográfica o que no se hubiera esmerado en su reproducción hubiera sido incoherente". (Beatriz Sánchez Artola)


Elizabeth Eleanor Siddal Rossetti (25 de julio de 1829 - 11 de febrero de 1862)  fue una modelo británica, retratada extensivamente por los artistas de la Hermandad Prerrafaelista, desempeñándose también como poeta y artista. Esposa del pintor, poeta, traductor e ilustrador inglés Dante Gabriel Rossetti, fue su modelo en múltiples ocasiones. Falleció en 1862 por suicidio con láudano.
 
"La pintora, poetisa y arquetipo estético prerrafaelista Elisabeth Eleanor Siddal, fue la paciente modelo de esta obra magistral, en interminables sesiones en las que posaba sumergida en una bañera con un precioso vestido antiguo que el pintor había encontrado para la figuración. Según cuenta el hijo de Millais en su obra biográfica sobre su progenitor, un día no se pudo calentar el agua y Elisabeth enfermó durante varios días. El padre de la artista se enfadó considerablemente con el pintor, requiriéndole una satisfacción económica. Lo cierto es que una vez recuperada del enfriamiento “acuático” no volvió a trabajar para Millais. Parece que Lizzie padeció frecuentes problemas de salud. Según relatan los biógrafos prerrafaelistas estuvo aquejada de un trastorno del ánimo. Ésta y otras circunstancias, como su difícil relación con Rossetti, le habrían inducido a consumir láudano en exceso. En varias referencias se especula sobre el padecimiento de una posible tuberculosis, si bien su fallecimiento, cuando sólo tenía 32 años, suele atribuirse al consumo de una dosis excesiva de la tintura de opio. La identificación “poética” entre Ofelia y Siddal ha sido tentadora, y abundan las referencias al posible suicidio de la artista, si bien el único dato cierto es el de su certificado de defunción, donde figura “muerte accidental” como causa". (Beatriz Sánchez Artola)

Autorretrato

John Everett Millais            


"John Millais es la figura más destacada de la pintura inglesa de mediados del siglo XIX. Componente del grupo londinense , La Hermandad Prerrafaelita junto a William Holman Hunt y Dante Gabriel Rossetti. Recurriendo a una estética regresiva los pintores del movimiento intentan manifestar sus ideales en el campo de la creación artística como respuesta a la sociedad industrial de su época.
En un principio los prerrafaelitas crearon un arte de temática cristiana que fue dando paso a otra de tipo más literario, en ocasiones con marcados tintes eróticos. 
Basándose en el estudio y fidelidad absoluta a la Naturaleza con un “riguroso escrutinio de los hechos visibles” que consiguen llevar a sus telas mediante el uso de una línea fina y dura en la conformación de sus figuras, una precisión casi fotográfica en el detalle, la ausencia de claroscuro, una textura lisa y pulida, el uso de colores brillantes y la recurrencia a los elementos de carácter simbólico. 
Millais eligió concretamente el tema de la muerte de Ofelia, ésta aparece flotando en las plácidas aguas de un riachuelo, sosteniendo unas flores en una de sus manos mientras que las guirnaldas con las que se había engalanado flotan sobre su cuerpo.
Como ejercicio previo,  el artista pasó varios días junto a un río tratando de retratar con exactitud las flores y plantas de sus márgenes y alrededores en un laborioso y concienzudo trabajo de observación, haciendo gala de uno de los principios artísticos fundamentales de los Prerrafaelitas, la rigurosa fidelidad a la naturaleza. También ejemplo de este interés por la fidelidad llevada al extremo, es el hecho de que la joven que posó como modelo de Ofelia, Elisabeth Eleanor Siddal, esposa de Dante Gabriel Rossetti,  pintora, poetisa y arquetipo estético del movimiento, lo hacía sumergida en una bañera vestida con un traje de época.
En esta obra, Millais consigue captar y reflejar el momento del tránsito de la joven, de la vida a la muerte , mientras flota en el agua mansa y de su boca casi puede apreciarse como escapa el último aliento". (Myriam)


"Donde crecen las rosas silvestres". La canción


Where the wild roses grow ("Donde crecen las rosas silvestres") es una canción rock–alternativo compuesta por Nick Cave. Está incluida en el noveno álbum, "Murder Ballads" (1996). En la canción se presenta a la cantante australiana Kylie Minogue. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario