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lunes, 14 de julio de 2014

¡Bienvenidos a la era del fraude!

Ilustración de Daniel García.


"Esperaría que no te asuste este instante de sinceridad, mi corazón vomita su verdad. 
 Es que hay una guerra entre dos por ocupar el mismo lugar"

                                                                                                     Bersuit Vergarabat


Por Rubén Reveco, licenciado en Artes Plásticas

“Quien calla, otorga” se suele decir y por mucho tiempo se ha callado. Esta es una batalla que se debe dar para que el arte ocupe nuevamente un lugar importante en la vida de las personas. Tampoco quiere decir que todos los “experimentalistas contemporáneos” deben dedicarse a otra cosa; de ninguna manera. Ellos quieren sentirse artistas y los entendemos... Pero no pueden seguir monopolizando los espacios y engañando a la gente con pseudas manifestaciones que llaman arte.
En la Argentina ya tenemos bastante con Marta Minujín y su corte tonta de aduladores. Salvador Dalí también era un excéntrico pero nadie dudaba -ni duda- de su talento como pintor. Y nombro a Minujín -no por tener nada personal en su contra- sino porque representa a todos los que pretenden ser artistas sin tener condiciones. Muchas veces creando un espacio de glamour y cursilería en el cual el talento no tiene ningún protagonismo. Espacio donde nadie entiende qué pasa o por qué eso que se expone -y gana premios- debería ser importante.
“Siete miradas a la era del fraude” es un clarificador artículo publicado en “Arte y textos”, blog de Daniel Pérez y que hoy reproducimos.


No se entiende
"Entre la promoción de lo que no se entiende y la queja de que el público no lo entiende, el arte contemporáneo no deja de dar vueltas en su propia trampa, sin encontrar la salida."

Sorprender y escandalizar
"El objetivo es sorprender y escandalizar, pero el problema es que a esta altura de la soireé nadie ignora que zapatillas y calamares son más de lo mismo, algo así como un fatigado y eterno retorno a las provocaciones de los dadaístas, organizadas en el café Voltaire hace cien años, a comienzos del siglo XX."

No es un hecho aislado
"Tal vez a modo de atenuante, hay que señalar que el fraude del arte contemporáneo no es un hecho aislado, sino un fenómeno marcado por la época que nos toca vivir, tan plagada de fraudes que nunca sabemos donde termina uno y donde empieza el otro."

Resistencia del público
"Frente a la resistencia del público, que se niega a reconocer la profunda verdad artística oculta en los tiburones en formol, o en las zapatillas y los calamares, había que hacer otra cosa, pensar nuevas estrategias para convencerlo de que el arte contemporáneo es un fenómeno glamoroso, deslumbrante y estremecedoramente actual."

Sociedad de consumo
"Repudiar la sociedad de consumo, denunciar el neoliberalismo, aclamar la primavera árabe, rechazar la desocupación, la crisis económica, el narcotráfico, la violencia estatal y la violencia de género, condenar al imperialismo, repudiar el catolicismo (ni una palabra sobre el islamismo, porque puede ser poco saludable) o defender el medio ambiente, son algunos de los recursos que se emplean para esconder la falta de sentido del arte contemporáneo."

Torbellino de ideas 
"Oscilante y contradictorio, siempre sumergido en un torbellino de idas y vueltas, empeñado en colocar en la cima de la expresión artística a una vertiginosa sucesión de monarcas: minimalismo a la mañana, instalación al mediodía, performance al atardecer y videoarte por la noche, el arte contemporáneo sólo encuentra coherencia en la inflexible rigidez de sus mandatos.
Como un formidable y todopoderoso estalinismo, hoy decide una línea de acción y mañana la contraria, pero siempre exige ser ciegamente obedecido."

Maravillosa ventana
"Y más allá de la Argentina, a través de esta maravillosa ventana de la Internet nos asomamos a las obras de excelentes pintores de todas las latitudes, cuya existencia implica el más rotundo mentís a la pretensión de enclaustrar al arte contemporáneo en un círculo dogmático, exitista y unilateral, donde se rinde culto a las zapatillas y los calamares."
 

Una camisa, un par de medias y unos zapatos en cuyo interior se descomponen calamares dentro de una bolsa de nailon son los elementos que conforman Autorretrato sobre mi muerte, obra ganadora del Premio arteBA-Petrobras del 2011. Un reconocimiento que ubicó al rosarino Carlos Herrera en el centro de un debate que, al parecer, nunca deja de repetirse: ¿qué es el arte contemporáneo?, ¿son o no son arte ese tipo de obras?, ¿cuál es el rol de los artistas?

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