Redes

lunes, 22 de septiembre de 2014

Mauro Cano: El pintor de los placeres



Admirado por el público, buscado por coleccionistas, Cano es uno de los pintores jóvenes más renombrados del país. 

Por Camila Reveco

Nació en 1978 y pinta "desde siempre" o desde que tiene memoria, como el mismo aclara. Además de dar clases de dibujo en su atelier de Godoy Cruz, actualmente está preparando una exposición para junio con sus trabajos más recientes. Se trata de cinco pinturas de diferentes formatos y que significa "un nuevo trayecto", según explica. "Siento que no sólo mis manos sino también mi cabeza, han cambiado, así que hacia allá voy". Mauro Cano eligió una pintura suya para ilustrar esta entrevista con Cultura. Se trata de "Placeres II", del 2013. Forma parte de una serie que remite a situaciones sencillas con las que palpamos una libertad ingenua y lúdica. La libertad que supone comerse una sandía y mancharse entero, sin miedo al reproche ni al castigo. 
Además seleccionó una obra clásica que siempre le ha causado admiración, para compartir con los lectores parte de su universo como eterno visionario y amante de la pintura. ¿Qué obra de arte ama un pintor? El se quedó con "Las Meninas" de Diego Velázquez. "Era una adelantado a su época", dice del artista español. Los detalles de esta pintura del 1656 permiten descubrir vestigios impresionistas 200 años antes que surgiera el movimiento. Pintar lo que vemos es un homenaje a la vida misma. Ser un pintor realista es algo mágico, como mágica fue la experiencia de aquellos primeros pintores rupestres en las cuevas de Altamira, hace 25 mil años. Es así como la obra de estos artistas se ha reinventado de mil formas pero siempre con un solo horizonte: el ser humano y su entorno. También la obra de Mauro Cano es testimonio de la realidad. Es parte de una nueva generación de artistas realistas que está enfrentada -sin proponérselo- a la pintura abstracta, la que ha reinado durante los últimos cien años. El tiempo dirá hasta dónde llegarán con esta nueva aventura estilística. Lo cierto es que ellos van al encuentro de un espectador que por muchos años se había alejado de la pintura. Es el arte de lo real y posible, pero también es el encuentro con la magia de lo imposible. 




-¿Por qué pintura realista? 
 -Ante todo me considero pintor, aunque claro, mi obra siempre ha ido por un camino realista. Pero también he dejado rincones para la experimentación y otras búsquedas que me resultan alternativas. 
-En este contexto de posmodernidad y de múltiples tendencias ¿Cualquiera puede ser artista? 
-Creo que todos pueden tener el impulso o la necesidad no sólo de pintar, sino de agarrar una guitarra, un martillo, o lo que sea y que surja esa motivación vital de generar un "acto creativo". Me parece que todo lo que sea innato y espontáneo es siempre positivo. Eso habla de la pasión y de la pasión sincera que hay en toda persona que quiera expresarse. La palabra "artista" es tan grande y compleja, partiendo de la convicción de que el arte en primer lugar, es infinito. Probablemente nunca, nadie en el mundo sea un completo artista. Yo prefiero considerarme dibujante y pintor, antes que artista. 
-En el mundo del arte contemporáneo, ¿existe la censura? 
-Hay censura, por supuesto que existe. Parece ilógico pero no haya desaparecido, sigue estando. Aunque parezca mentira todavía se manejan muchas personas a partir de sus prejuicios. Hay miradas desconfiadas frente a lo nuevo y sobre todo hay tabúes religiosos, políticos, sexuales?
-¿A quiénes identificás como tus maestros en la pintura o tus máximos referentes? 
-Con cierta pena debo reconocer que nunca encontré a un maestro. Me considero más que nada un "autodidacta". Yo me encerré solo en mi taller, dialogué conmigo mismo, estuve años pensando, viendo, estudiando? Fue una búsqueda solitaria. Lo que sí me pasó es haberme encontrarme con artistas que me ayudaron y sobre todo que me alentaron para seguir en este camino como pintor. También hay muchos de los que aprendí a partir de la admiración. Siempre viendo y re-viendo el trabajo de Antonio López García, Jaime Valero, Lucian Freud o Gottfried Helnwein, por ejemplo. Pero también siempre estoy mirando trabajos de pintores que tal vez son poco conocidos o son muy jóvenes, porque siempre encuentro sorpresas y modos de trabajo que me resultan interesantes. 
-¿Nos podés describir la obra que has elegido para ser reproducida en esta entrevista? 
-Elegí "Placeres II". Se trata de una obra pequeña (34x46 cm). La quiero porque fue la primera de una serie de trabajos que reuní bajo el nombre "Placeres". En este trabajo encontré una intimidad que pocos veces he logrado. Me fui a lugares nuevos de expresividad plástica. Se me ocurrió hacerla cuando vi una foto mía de niño en la que salía tomando un helado de chocolate con la cara y la remera todas manchadas. La serie "Placeres" prioriza el tema de comer o beber despreocupado, sin miedo a mancharse, sin sentir vergüenza, sin estar atentos a la mirada del otro, ni mucho menos a hacer el ridículo, como sucede cuando sos niño. La obra la hice con óleo y pinté sobre madera, es el material con el que me siento más entero y creo que sus posibilidades sin inagotables. Disfruté este trabajo porque no sentí obstáculos, hubo un profundo diálogo y conexión entre la obra y yo desde el primer momento, como son las charlas entre los amigos. 


-¿Has sentido el impulso por pintarte a vos mismo? ¿Qué te sugiere el autorretrato? 
-El autorretrato no me llama la atención, no me causa interés. Quizá si formara parte de una obra conceptual más grande y compleja y pueda encajar dentro de ese todo? dejando en un segundo plano la idea de que el pintor se refleje a sí mismo? Lo he hecho en algunas oportunidades sólo a manera de estudio. 
-¿Estás preparando una exposición con tus últimos trabajos? 
-Sí, actualmente estoy con una serie de cuadros que se van a exponer el 25 de junio en la Bolsa de Comercio de Ciudad. Quiero que la muestra marque en adelante un nuevo camino, tanto en lo conceptual como en la parte técnica. Siento que no sólo mis manos sino también mi cabeza, han cambiado, así que? hacia allá voy. 
-El grado de realismo y la técnica de tus obras exigen de mucho tiempo de trabajo ¿Cómo es tu relación con el circuito del arte? -Creo que al artista no debe preocuparse por las "modas", las tendencias o las necesidades de la época. La obra debe estar en proceso el tiempo que necesite, el tiempo que pide para fluir. Si ese tiempo es mucho más que el de otros artistas, no me interesa, no me preocupa y tampoco me limita. Lo que también me pasa es que no me involucro con las necesidades de las galerías, museos o espacios culturales. Mi única preocupación es mi obra y su proceso creativo, lo pictórico. Lo demás vendrá de la manera que sea. Incluso me pasa que cada vez pinto menos, cada vez pinto más lento. Años atrás pintaba diez cuadros por año, ahora hago cinco. Es que cada pintura me lleva alrededor de tres meses de trabajo. No me interesa mostrar cantidad y si tengo tres obras para mostrar, que entonces sean tres. Esa decisión tiene un costo comercial porque se puede participar en menos concursos, y por sobre todo? a las galerías no les interesa un pintor que genere poco, porque a ellos les interesa vender. A esto sumale que mis cuadros, y los temas que elijo para pintar, no son "colgables", no son decorativos, aunque hay excepciones, claro. La mayoría de la gente no quiere tener en el living de la casa a una mujer que no conoce comiéndose una sandía pintada (risas). Mis trabajos, por eso mismo han ido a parar -en la mayoría de los casos- a manos de coleccionistas privados. Yo doy clases de dibujo y pintura tres veces por semana y es lo que necesito para solventarme? en el tiempo que resta, pinto. 
-¿Cómo ves el escenario de las artes plásticas en Mendoza? 
-Está lleno de riqueza creativa y hay artistas geniales. Me sorprenden mucho y siempre estoy buscando exposiciones para ir a ver. 


 "Las Meninas", de Diego Ortiz y Velázquez. Obra elegida por Cano como su favorita.

-Si tuvieras que pensar en una pintura que siempre te haya causado profunda admiración. ¿Cuál elegirías y porqué? 
-Elijo "Las Meninas" de Diego Velázquez. Sin duda es una de mis obras clásicas preferidas. Velázquez fue un adelantado para su época y aún hoy sigue sorprendiéndonos. La obra logra una atmósfera única, tiene precisión pictórica. Me llama la atención el orden de los personajes y objetos, la manera en la que están dispuestos. Para mí es una de las obras más increíbles de la historia de la pintura. Supongo que cuando pueda verla en vivo, pasaré días admirándola y ya no podré ver nunca otra pintura de la misma forma. 

Sus gustos: 

Un libro: “Crónicas Marcianas” de Ray Bradbury. 
Una película: “Todo está iluminado” de Liev Schreiber (Estados Unidos, 2005). 
Un compositor o grupo de música: “Pearl Jam”. 
Una canción: “Imagine” de John Lennon. 
Un hobby: Ver películas con Tiziano, mi hijo. 

Contacto: Facebook: Mauro Cano Mail: maurocanopinturas@yahoo.com.ar



No hay comentarios:

Publicar un comentario