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lunes, 8 de septiembre de 2014

Cuando nos vendieron calamares y pescados podridos

 "Autorretrato sobre mi muerte", de Carlos Herrera, obtuvo el premio ArteBA-Petrobras de Artes Visuales, de la Argentina. Se trata de un bolsa de plástico que contiene unas zapatillas y calamares en descomposición.

 
                                                           “Y tu cabeza está llena de ratas.
                                        Te compraste las acciones de esta farsa y el tiempo no para”
                                                                                                                             Bersuit Vergarabat
 
Cuando era joven, irresponsable, bohemio y tenía un montón de ilusiones nos íbamos con los amigos a las inauguraciones de “arte contemporáneo” a comer y beber. Después de quedar satisfechos, mirábamos con desdeño lo que nuestros colegas modernos le ofrecían al mundo del arte. “Todas porquerías”, según nosotros.


Por Rubén Reveco, licenciado en Artes Plásticas

Con los años -que dan cierta mesura- he ido moderando mis apreciaciones. Al empezar a escribir trato de ser ecuánime, pero me pasa lo de  “Violencia Rivas”, ese genial personaje de Peter Capusotto, que de a poco empieza a engranarse mal y al rato ya está a las puteadas contra todo y todos.  “Pareces resentido por algo” me dicen algunos lectores que me han sugerido no ser tan agresivo cuando hablo sobre estos temas. Y, entonces, recapacito.
Es bueno que existan los críticos pero que no sean artistas. Que no estén comprometidos como hacedores porque eso los inhabilita (no a opinar) sino a ser objetivos.
Es por eso que con alivio he descubierto a algunos profesionales del pensamiento que pueden decir las cosas mucho mejor que yo. Más cuando se trata de un tema tan espinudo como el de las pseudos propuestas que pseudos artistas confabulados con pseudos críticos y jurados nos quieren vender como arte. (Dicho sea de paso, a los jurados hay que exterminarlos, pero eso será tema para otra entrega).
En esta confusión, vino a mi rescate un blog llamado Testigo Ocular. Es ahí donde leí una breve entrevista a  la crítica mexicana (y bella) Avelina Lesper realizada por Ignacio Dávalos, para “Milenio Guadalajara”, y que ahora reproduzco. 
Más y buenos argumentos para la causa. ¡Arte o muerte, venceremos!

Avelina Lesper

Entrevista a Avelina Lésper


¿Cómo percibes el arte contemporáneo?
Creo que es una corriente que ha venido a dañar muchísimo la manera en que percibimos el arte y lo que vemos en los museos. Fomenta un relativismo según el cuál todo es arte y todos pueden ser artistas, con el simple hecho de construir un discurso que medianamente sustente un planteamiento cualquiera. Es una especie de tiranía, en donde el arte es lo que un grupo decide que lo es.
¿Por qué es una expresión tiránica?
Porque es una imposición que deben acatar los demás. Se trata de artistas privilegiados y ociosos que cuentan con el apoyo del mercado y de las instituciones para ejercer un poder en donde no cabe la actitud crítica de quienes observan. Por eso es tiránico y además es mediocre por lo simplista del mensaje.
¿Ves al arte contemporáneo como un arte para todos, con críticas al estatus quo en que vivimos?
Por supuesto que no lo es. Es un discurso infantil, con nivel de secundaria en donde las críticas son totalmente superficiales y simplistas. Si hubiera una trasgresión real al orden político y social, entonces no podríamos explicarnos que sea este mismo aparato el más apoya y fomenta estas expresiones. Sus críticas son berrinches infantiles y ante eso, la oligarquía que marca los pasos de la sociedad está muy cómoda. Por eso, gustosos, invierten dinero en ello, porque les sirve para evadir impuestos y para legitimarse socialmente.
¿Qué futuro le ves al arte contemporáneo?
Es una moda de élite en donde se exalta el consumismo y se pagan cantidades exorbitantes de dinero en donde el que compra vale lo que gasta. Para ellos, ‘si no te gusta, es porque no entiendes, no tienes el bagaje necesario’ Yo invito a al público a que exprese sin miedo su opinión. En la medida en que quitemos este yugo y digamos qué no nos comunica y por qué, será como podamos ir evolucionando. Ha hecho un grave daño a las instituciones, pero es una moda que pasará de largo.

Nota de la Redacción:

Artículo recuperado del blog Resistencia Realista 

Publicado en diciembre de 2013


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