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lunes, 27 de octubre de 2014

Dicho y hecho por Juan Giménez


  

En el año 1943 nace en la provincia de Mendoza, Argentina, Juan Antonio Giménez López. Atraído desde muy pequeño por el dibujo, comienza a los diez años copiando las portadas de los libros de bolsillo que llegaban de España y de las revistas Americanas, motivado por la fascinación que estas le despertaban. Sólo contaba en ese entonces con materiales escolares elementales: lápiz, goma, plumín, una cajita de acuarelas... pero una inmensa pasión.

La siguiente, es una selección de algunas ideas sobre su arte, de puño y letra.
 

"Su primer trabajo profesional como historietista lo hace a los 16 años. Por aquellos días acostumbraba a ir al cine para luego dibujar las secuencias más impactantes de la película y recreaba microespacios con los personajes y monstruos en plastilina. Sin saberlo estaba aprendiendo algo que más tarde le sería de mucha ayuda, es decir, narrar, contar una historia con fluidez, crear secuencias. La facilidad para el dibujo, la constancia y sus posteriores estudios de Diseño Industrial fueron de gran utilidad para adentrarse en el mundo del cómic.
Posteriormente trabaja para Agencias de Publicidad, realizando storyboards para spots publicitarios. Esto lo enriquecería en el sentido de aprender a contar una historia en poco tiempo y calcular al milímetro el montaje y la planificación de cada escena.
A finales de los 70 deja Argentina y recala en Europa, donde comienza a trabajar para editoriales italianas, españolas y francesas. En 1979 publica Estrella Negra, su primer trabajo a color. Luego aparecerían Basura, Cuestión de Tiempo, El Cuarto Poder, Leo Roa y Juego Eterno, trabajos que denotarían su inclinación por lo fantástico y la ciencia ficción.
La aceptación por parte del público y la crítica lo han hecho merecedor de numerosos galardones internacionales: Mejor Dibujante elegido por los lectores de las revistas 1984 y Comix Internacional en los años 1983, 84, 85 y 90; Premio al Mejor Dibujante en el Salón del Cómic y la Ilustración de Barcelona en 1984; Yellow Kid otorgado por el Salón Internacional del Cómic de Lucca en 1990; Bulle D'Or en Francia en 1994. Sus trabajos han sido expuestos en distintas ciudades del mundo, sobresaliendo la realizada en el Centro Georges Pomidou de París, en 1997. Actualmente trabaja junto con el guionista Alejandro Jodorowsky en la exitosa serie de ciencia ficción "La Casta de los Metabarones" y en la pre producción de un cortometraje".
     
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“Para mí la ilustración es una forma muy sintética de contar historias. Una sola gran viñeta te puede disparar la imaginación tan profundamente como quiera el autor.
Me gusta mucho este ejercicio, y aunque trabajo mayoritariamente con el cómic, cada vez que recibo un encargo lo hago con mucho gusto, pues me resulta muy gratificante el cambio que supone utilizar nuevos materiales y técnicas.”
    


“A veces diagramo y dibujo la página y la dejo lista para entintarla, pero en ocasiones necesito hacer el dibujo aparte para perfeccionarlo y luego lo calco en el lugar que le corresponda. Ese lápiz, que es más bien basto, lo paso a limpio, dejando sin definir lo que no estoy estoy seguro, y que decidiré definitivamente cuando lo pase a tinta. El lápiz no lo acabo del todo, sino que lo perfecciono al pasarlo a tinta, previendo ya qué es lo que va a ir en color y en blanco y negro. Entonces la página está terminada, con su tamaño y espacios de texto."
    


"Para pasar a color tengo que fotocopiar los dibujos en un papel adecuado para el color y entonces comienza el drama. Te sientas y emprendes una rutina de un 60% de la página por día, trabajando unas ocho horas, dedicándole a cada página aproximadamente dos días desde la lectura original del guión hasta que el color ha sido finalizado. Lógicamente, el tiempo de trabajo varía según la página. Tardo entre nueve o diez meses en hacer un libro trabajando cada día (incluidos sábados y domingos), pero en cierta medida me viene bien porque al sumergirme intensamente en un trabajo, gano gradualmente fluidez y rapidez.
Para evolucionar en el proceso creativo es importante buscar y experimentar con nuevas técnicas. Como decíamos antes, cuando se trabaja en ese sentido, uno va sintiéndose más satisfecho conforme se va dando cuenta de que lo que ha imaginado y lo que ha creado se parecen cada vez más.”
    


“Hay que sentir una curiosidad permanente, que se puede expresar en la frase "¿Cómo quedaría esta secuencia o este ángulo o este color si lo hiciera o aplicara de esta forma?" Esta curiosidad es peligrosa porque atenta contra el tiempo de producción, pero sin ella el estancamiento profesional se adivina en la vuelta de la esquina.
Cuando esa idea dentro de tu cerebro surge y la transmisión nerviosa pasa a tu brazo con decisión, y la mano se mueve con precisión reproduciendo esa idea al 70%... es que vas por buen camino, aunque habrá que seguir trabajando para aumentar ese porcentaje hasta acercarlo todo lo posible al 100%.
Casi siempre suelo afrontar la creación de una página de la misma manera. Primero escribo todo el libro y lo preparo, para así saber qué páginas van a ser dobles, etc., para lo cual comprimo otras partes de la historia que considero menos interesantes. El segundo paso es pasar a limpio ese boceto, retocar los enfoques que quizás surgieron intuitivamente pero que luego descubres que hay que cambiar o que decides que no sirven para nada. Las formas quedan así perfiladas con bastante certeza.”

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Juan Giménez.

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