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domingo, 12 de octubre de 2014

Ser o no ser (artista)



¿Para qué ser artista? ¿Sirve de algo el arte? ¿Sería muy diferente en mundo sin el arte? Millones de personas se dedican a alguna actividad artística y otras tantas lo disfrutan.
Me hacía estas preguntas cuando me encontré con este texto que reproduzco. No concuerdo con todo ni me responde todas las preguntas, pero plantea cosas muy interesantes y está bien escrito. Lo comparto.




Por Iram López Cruz


Recuerdo que cuando se hablaba de artistas, sobre todo artistas plásticos la imaginación volaba y veía un mundo muy curioso donde la libertad y el libertinaje estaban presentes en cada acto de la vida de un pintor. Mucha diversión simple, muchas mujeres, muchas reuniones, noches largas en donde el pintor aún con los vapores de alcohol y sexo trabajaba en lo que le hacía feliz: Pintar, sólo pintar ahí, en soledad, en su buhardilla iluminada por la luna o por un pobre y viejo foco de luz o incluso con velas débiles, muerto de hambre pero saciado de Arte y poesía de la vida, borracho de alcohol y vida y esperanzas, vacío del estómago pero lleno de ideas e ilusiones. Recuerdo que intenté ser esa clase de artista, aún cuando soy un abstemio y que ni un cigarro fumo y aún con la nada afortunada vida amorosa que mantengo aún el día de hoy. Pero recuerdo que intentaba recrear ese mundo bohemio, lleno de pláticas largas, noches de discusión y puntos de vista; sólo que…no estaba en un país, ni en un lugar, ni en una época tan románticos; mi vida era la de un estudiante de arte en la Escuela Nacional de Pintura. Escultura y Grabado “La Esmeralda”; ahí en esos 19 ó 20 años intentaba recrear la romántica vida de artista que suponía debía ser o que al menos había imaginado, pero que realmente no existía, no era real.





Pocos alumnos de la Esmeralda, muy pocos daban importancia a sacar el documento de Licenciatura porque la idea era que nuestras obras hablarían más que un simple documento, estábamos ahí para aprender técnicas, aprender historia, datos y sobre todo para competir y convivir con otros aspirantes a Artistas, pero ninguno tenía (o muy pocos, diría que menos de la mitad) la idea de tener una Licenciatura y colgar nuestros títulos en un marco para mostrarlo con orgullo a los visitantes. Existía, sí, esa vanidosa e idealizada idea de que éramos Artistas y que no necesitábamos, como Dalí, como Picasso y otros genios,  el documento que avalara y respaldara nuestro talento; se llegaba a pensar: Cuando salga de aquí ya verán de lo que soy capaz, no necesito la escuela, basta mi talento y mi genialidad para sobresalir en el mundo del Arte.

 

¿Pero es verdad que se necesita un título Universitario o varios títulos académicos para ser un artista o es una simple vanidad personal el tener tantos y para algunos tan deseados títulos? ¿El artista se hace con títulos o con trabajo? ¿El gran artista necesita respaldar como los médicos y otros profesionales su labor o basta realmente con su empeño, talento y genio?
Ha sido una idea generalizada que el Artista es un vago porque según los sociólogos la labor del artista es inútil en la sociedad y para algunos son parásitos improductivos que sólo se alimentan de las vanidades humanas. Suena cruel, pero es real, al menos es una idea original y más que ofensiva, para algunos como yo, resulta fascinante la idea de ser una especie de ser que alimenta las vanidades y se alimenta de éstas; pero para hacerlo muchas veces no se requiere de un respaldo académico, basta con saber darle a las personas lo que ellas desean para hacerlos felices y llenar sus egos. Lo hacen los compositores y cantantes: crean canciones que llenan vacíos de las personas, llenan espacios, momentos y situaciones, es decir: curan a base de sentimientos compartidos esos instantes humanos que son dedicados al ocio o a la reflexión personal, pero para ello no requieren: estudios profesionales sobre el comportamiento humano, ensayos y reflexiones elevadas para poder hacer y expresar una historia musicalizada de 3 minutos máximo que pueda llegar a los corazones y sentimientos de varios escuchas, tampoco requiere de un estudio Psicológico o una tabla de encuestas para saber las reacciones y posibilidades de que una canción  exitosa, escuchada y adoptada por sus admiradores, no; al compositor cantante le basta un momento de ocio, de reflexión individual, de reposo y sí…de la llamada inspiración y la canción surgirá desde lo más hondo de su alma y ser. No hablará en esa canción sobre problemas sociales (A menos que sea un cantante de protesta), no meditará sobre la situación mundial (A menos que sea un compositor algo cursi, porque reconozcamos que las canciones con labor social son regularmente muy cursis), tampoco hará un análisis espiritual a menos que requiera que la historia de su canción sea muy profunda; pero regularmente las canciones serán muy simples, muy sencillas y fáciles de comprender para que muchos las comprendan y las tomen como “suyas”. Eso hacen los compositores cantantes de éxito.

 

Supongo que el día en que se hagan canciones populares con toda la ciencia, medición, estudio y propósito específico sólo se escucharán canciones cursis aburridas y frías como esas de los grupos religiosos fanáticos que tienen como propósito hipnotizar, o como aquellos viejos videojuegos cuya música era repeticiones de ritmos para crear un ambiente adictivo; pero mientras tanto el compositor cantante seguirá guiándose, para fortuna de todos, de su corazón y por su inspiración.

 

¿Qué sucede con el artista pintor o artista visual (como se le nombra hoy día para darle más importancia o presunción)? Sucede que en un momento dado el artista quiere comparar o igualar su labor con la de los médicos o los científicos, con los abogados o especialistas; pero a la vez quiere que su labor sea considerada un acto libre de toda convención social. Es decir: quiere pintar, que es su gusto, adicción y placer natural pero además, infectado o invadido por la angustia social quiere justificar que su labor es como la de aquellos que se dedican a las ciencias duras, a las humanidades más especializadas y a las técnicas más complejas ¿qué resulta? Nada, intentos fallidos y poco logrados con excepciones de obras que casualmente son sólo buenas ocurrencias, pero siempre tendrán la duda y el cuestionamiento de diseñadores, ingenieros y especialistas en diversas áreas que sólo podrán dar una risa incomprensible o de ternura o incluso lástima por esos atrevimientos que muchos artistas llaman de diversas maneras: Instalaciones, arte conceptual, etc, que regularmente se quedan en simples intentos torpes de algo que un especialista pudo haber logrado de manera más eficiente. Hay artistas visuales que en un raro ataque de humildad convocan y contratan a especialistas para lograr proyectos más ambiciosos y mejor planificados, pero regularmente son minoría porque el artista tiende a la individualidad.


 

¿Qué sucede al contrario cuando un artista se dedica a crear de modo libre y lúdico? Obras de arte, simplemente; así como el compositor cantante logra muy buenas obras cuando se deja llevar por las musas,  así el artista logrará sus mejores obras cuando deja que su espíritu no se encadene a tantas reglas inventadas sino a las reglas propias adquiridas a lo largo del tiempo, de labor y dedicación.
Por supuesto, un buen artista va a las escuelas para aprender cosas nuevas que le hagan desarrollar mucho mejor su labor, toma cursos, asiste a diplomados sobre temas que le inquietan y hace que su trabajo creativo se vea enriquecido por el conocimiento de otras áreas y técnicas, y si su deseo es avanzar en el campo de lo académico buscará un título que lo haga especialista en su área de labor y conocimiento. Es ahí donde está la diferencia entre un Artista y un  especialista y he ahí la necesidad de obtener títulos universitarios, así y sólo así, porque es sabido que cualquiera en un momento dado y con el suficiente talento podría crear obras de arte notables y quizás geniales, pero es oficio, trabajo, dedicación con lo que se logran estas grandes hazañas, a veces puede ser, que un Artista especialista pueda hacer obras notables en su concepto, labor y manufactura, pero llenas de una frialdad sorprendente, también puede ser, en comparación, que exista un artista con menos conocimientos y menos especialización que logre con un simple dibujo una obra que impresione a miles de observadores ¿Dónde está pues el secreto para el éxito económico o de trascendencia; en el título, en el oficio?.  En ambos; en el perfecto término medio porque precisamente en medio de ambas corrientes o tendencias se encuentra la labor del buen Artista.


 

Un artista que quiere volverse especialista sí deberá hacerse de títulos, diplomados y cursos para lograr ser un: Profesional Académico del Arte; mas aquellos que quieran ser sólo Artistas Profesionales deberán dedicarse a su oficio de manera constante hasta lograr casi la perfección en su labor; para eso requerirán de asimilar técnicas; estilos,  formas y materiales.
Si revisáramos la historia de los creadores de arte antiguos y contemporáneos encontraríamos que pocos han sido los especialistas y profesionales académicos, de hecho estos últimos han sido casi siempre tomados como malos ejemplos para el avance del arte, casi siempre han estado en contra de ellos los que buscan hallar nuevos caminos y expresiones, siempre ha sido la guerra contra los “académicos” porque según se dice: están en contra del avance y desarrollo del arte libre y de la expresión liberada de prejuicios, y bueno, sí, en cierto modo tenían razón todos esos vanguardistas de finales del S XIX y principios del XX, pero hay que darle su lugar a los artistas académicos que lograron grandes aportes al arte en general.  Pero no es esa la discusión por ahora; eso es para otro tema.


 
¿Es necesario que un Artista profesional se haga de títulos universitarios para ser Artista?  No, no necesariamente, hay artistas que pueden serlo sólo con oficio y eso se ha demostrado a lo largo del tiempo ¿Es necesario tener títulos universitarios para lograr un avance en el estudio del Arte? Sí, aquí sí es necesario, porque sólo un especialista y profesional académico puede dar aportes al conocimiento del arte desde su estudio y teoría. ¿Es necesario un título para dar clases? No siempre, porque algunos maestros que tienen especialización en técnicas se hicieron a base de práctica más que de teoría; pero si se quiere ser profesor teórico del arte entonces sí, necesitaremos de un título que nos respalde el conocimiento obtenido a base de lecturas, investigaciones y escritos dedicados al arte desde el punto de vista filosófico, social o analítico. ¿Para sólo pintar se requieren de títulos? No, ni para pintar, esculpir o grabar se requieren tales documentos porque aquí sí, sólo es labor subjetiva y práctica, las teorías no sirven de mucho para quien sólo ha nacido para crear de manera lúdica, ingenua u obsesiva, todo lo que se diga, lo que sea teórico le será un tanto indiferente a aquellos que sólo se dedican a crear, pintar, dibujar, esculpir o hacer arte por el simple placer de hacerlo.


 

En realidad; cada quien es libre de dedicarse al arte de la manera que lo necesite: hay quienes desean teorizar, argumentar y filosofar, muy bien; ellos se dedicarán al estudio del arte de manera teórica y crítica, hay quienes hacen y crean sin nada más que su imaginación y sentimiento; ellos se dedicarán simplemente a crear y en muchas ocasiones sólo tomarán de las escuelas aquello que les parezca necesario en su hacer creativo, lo demás o lo olvidarán o lo tendrán como un conocimiento extra aunque un tanto apartado de su labor creativa.  Hay otros que pretenciosamente buscarán unir ambas cosas, pero, no, regularmente una de las dos tendencias ganará sobre la otra y será evidente para los observadores que su tendencia será por una corriente o ellos mismos se darán cuenta que ni una ni otra le dedican el espacio y tiempo que se necesita para lograr una labor concreta y correcta.


 

Tal vez, para no seguir dándole vueltas al mismo asunto; lo mejor es: Decidir ¿qué se quiere ser realmente? Un teórico o un practicante, ambas labores son necesarias y apreciadas, pero si alguien quiere ser ambas cosas el mismo peso de su gusto y placer lo llevará a una sola y con el tiempo se definirá su real y verdadero interés.


 

Y para terminar de manera cruel ¿Qué le espera a aquellos que sólo se dediquen a la teoría, estudio y academicismo del Arte? Tal vez un buen empleo en alguna universidad y dar clases en sus respectivas alma mater o el reconocimiento académico, pero olvídense de la fama y fortuna que algún día se sueña de lo que se cree que debe ser un artista ¿Qué le espera a quien se ha dedicado sólo a pintar de manera libre de prejuicios y academicismos? Dos cosas, una: El éxito y la fortuna, pero a base de golpes, fracasos, esfuerzos, miserias, trabajo y dedicación…y dos: El simple fracaso y frustración si no se asimila lo duro que es intentar este camino.

Eso sí, lo que nunca se debe perder de vista es: la principal labor que es Hacer Arte


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