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lunes, 22 de diciembre de 2014

Yayoi Kusama, ¿la nueva Van Gogh?


Si el éxito en arte está relacionado con la locura, entonces la fascinación tiene mucho que ver con la morbosidad. Casi todo lo escrito sobre esta artista japonesa hace mención a su problema de tipo mental y que desde 1973 está internada en un hospital psiquiátrico. ¿Esta triste situación le confiere un valor adicional a su obra?


Esto me recuerda inevitablemente a lo vivido por Van Gogh. Sólo que en el caso de nuestro querido Vincent las artes plásticas no eran aun degradadas por el mercantilismo obsceno del siglo XXI. 
Lo que se menciona muy poco es que Van Gogh no pintaba cuando tenía sus crisis, sólo lo hacía cuando se sentía bien o recuperado. Armonía, equilibrio compositivo, unidad cromática son sólo algunos componentes de la pintura a través de la historia y todos estos elementos -tan propios del arte- están presente en la obra de Vincent van Gogh. Ninguna de sus pinturas es el resultado de la esquizofrenia o de un ataque de epilepsia. La locura no produce arte; el artista sí.


¿Es o se hace?

Ahora bien, qué pasa realmente con Yayoi Kusama. ¿Está loca o sobreactúa? Vive en un hospital psiquiátrico cercano a su estudio desde 1973. Las leyendas acerca de su enfermedad son innumerables, y apuntan a un desorden obsesivo compulsivo que afecta a Kusama desde la infancia. De todos modos, la artista ha recorrido un largo camino, desde los años que pasó pintando en Japón hasta el largo período en que vivió en Nueva York, donde llevó a cabo protestas (a menudo con participantes desnudos) contra la guerra de Vietnam, y su famosa serie de pinturas sobre redes infinitas, que realizó a su regreso a Tokio. A pesar de su edad avanzada (es octogenaria), Kusama sigue desarrollando una gran actividad como creadora y promotora de arte. La historia de sus padecimientos psíquicos pone de relieve que, a pesar de sus trastornos mentales, desde el primer momento ha sido una artista centrada y profesional. Siendo muy pequeña, Kusama sufría ya alucinaciones, sobre todo de naturaleza visual. Sin embargo, mediante una persistente e inteligente promoción de su obra, y gracias en parte a su belleza física, relativamente pronto supo asegurarse un lugar central en el mundo del arte, logrando luego mantenerlo de manera constante. Aunque Kusama no goce del renombre de artistas como Warhol, su fama trasciende el mundo del arte. Su popularidad la precede y la acompaña a todas partes, ayudando a promocionar sus obras y actuaciones artísticas. (Seguir leyendo)

¿La obsesión es una enfermedad?

La obsesión es una característica común en los artistas, en especial en aquellos que buscan la perfección. En este caso, pareciera que los colores y los motivos con repeticiones infinitas fueran un espejo en el cual se refleja lo que existe en el interior de su mente, y fuesen un retrato plasmado en lienzo de lo que ella llama "una obsesión". Dicen que es una constante lucha contra la enfermedad mental que le fue diagnosticada hace ya muchos años, la ha convertido en una artista de renombre a nivel internacional, y sin embargo para ella es tan sólo un método diario para tratar su trastorno obsesivo compulsivo, razón por la cual ha estado viviendo en un hospital psiquiátrico de manera voluntaria desde 1973.
La artista afirma que las alucinaciones visuales y auditivas, así como la tendencia al comportamiento obsesivo y la depresión, surgieron a partir de una experiencia traumática de la infancia, en la cual su madre la sometía a ver recurrentemente a su padre tener relaciones sexuales con geishas para luego tener que relatárselas a detalle.


En 1957 abandona Japón de donde es originaria y se instala en Nueva York, en donde comienza su carrera artística de manera oficial y en donde empieza a ganar fama. Pero regresa a Japón cansada mental y emocionalmente para recluirse y continuar su obra, que ha incursionado no sólo en la escultura y la pintura, sino en la literatura y la poesía, así como en el diseño de moda.


Simpáticos puntitos

Sus instalaciones (que no son sus instalaciones) es una forma psicodélica de restablecer el puntillismo de fines del siglo XIX, sólo que aquí podemos meternos en la obra de arte y engañarnos con los espejos que la multiplican hasta el infinito.



"Hace décadas que la televisión dejó de ser la caja idiota hoy ese honor es del museo", expresa la crítica mexicana Avelina Lésper en el último artículo publicado en su blog a propósito de la exposicón de la artista japonesa en el Museo Tamayo, de México.

El centro de la dona
“Nosotros creemos que los consumidores son el centro de la dona”. La obsesión decorativa de la exposición de Yayoi Kusama en el Museo Tamayo debería cambiar su texto curatorial por el statement empresarial de las donas Krispy Kreme. Esta obra es un centro vacío dentro de un círculo empalagoso, para una sociedad que evade pensar, que necesita aturdirse de azúcar, que admira y encumbra un estilo artístico que es un placebo cerebral. Los barroquismos de la psicodelia están provocados por el LSD y los puntos de Kusama por un postre relleno de cremosos ansiolíticos. Kusama aclara que los puntos y las variaciones Krispy Kreme de chispas de colores son sus alucinaciones, consecuencia de su conflictiva psique y su torturada vida, menciona anécdotas melodramáticas del hospital psiquiátrico como un hogar con facilidades psicotrópicas para la creación. Incongruente con la desgraciada biografía que la detona, esta reiterativa obra es una “fantasía glaseada”, imitación de la reducida noción de felicidad que la sociedad de consumo vende como un estado estúpido que suspende al cerebro de sus funciones cognitivas. Se supone que el estilo VIP es para reflexionar pero Kusama evidencia la cómoda realidad de un estilo fácil que le permite descansar y poner sus limitadas ideas en manos de un equipo de diseñadores de interiores que las diversifican en marketing, vestidos, bolsos, cortinas, muebles, etcétera. 


Es pertinente analizar qué clase de sociedad tenemos que considera y expone como arte este ejemplo de banalidad y frivolidad. La seriedad presuntuosa con la que ven y describen esta obra contrasta con su presencia ridícula, que se multiplica en la insustancialidad y la falta de contenido, es un retrato clínico del sinsentido del concepto de arte que manipulan la crítica, las universidades y los curadores. La terapia ocupacional derivó en una compulsiva decoración acaramelada, su narcótica elementalidad responde a una sociedad que reposa su escaso juicio y nulifica el sentido crítico. La manada social camina sonámbula, quiere obras insignificantes que imagina divertidas, busca la ausencia de complejidades para disculparse de ejercer su inteligencia. Lo expuesto, desde el cuartito de luces hasta las “actividades”, son una fuga continua, un devenir entre una imaginación perezosa y la académica sobrevaloración argumental sustentada en el lugar común. ¿Por qué la sociedad no quiere pensar? ¿Por qué el arte ha llegado a estos niveles de desidia mental? Todos tienen derecho a renegar del compromiso de razonar, infra-vivir en demencia voluntaria. La existencia es difícil, demandante, involucrarse es una disyuntiva dolorosa. Estar en contra de la inteligencia se ha convertido en el comportamiento políticamente correcto, en una oportunidad de convivencia, disentir o cuestionar es una actitud indeseable, antisocial e incómoda. Los individuos quieren ser populares, ser trending topic, tener miles de amigos y eso se consigue con simpatía.
Por eso es absurdo que esta obra no se asuma como el pretexto comercial enajenante que es y la sitúen en un museo, le den una infraestructura intelectual y la llamen arte. Deberían llevarla a sus últimas consecuencias, liberarla de las estrecheces institucionales, pintar con el mismo estilo el centro de convivencia infantil y la montaña rusa, poner animadoras y payasos mostrando la exposición disfrazados de Kusama, invitar a los asistentes a una alberca de pelotas, con observadores psiquiatras, sociólogos y antropólogos que hagan un estudio de lo que está pasando con el arte. Hace décadas que la televisión dejó de ser la “caja idiota” hoy ese honor es del museo, la supuesta pauperización intelectual televisiva es propiedad de exposiciones como ésta que convergen con la exponencial venta de comida basura, medicamentos, drogas, es el gigantesco conjunto de elementos que construyen un entorno social irracional, complaciente, adicto a la satisfacción fácil. Es un desperdicio que este magno escenario no sirviera para velar los restos de Chespirito que habría tenido un marco a la altura de su talento e inspiraría a la comunidad intelectual a escribir textos que más tarde reconocerían con el premio nacional de ensayo. 

Anexo


La locura de Van Gogh

Mucho se ha escrito acerca de la locura de Vincent Van Gogh y el precio que tuvo que pagar por ser un genio. A la luz de la psiquiatría, el suyo se convirtió en un caso de gran interés para los expertos. Tanto en su biografía como en sus cartas había claros indicios para sustentar las diferentes hipótesis: locura religiosa y automortificación en sus primeros años, continuos trastornos de carácter luego, y más tarde un intento de asesinato con una navaja de afeitar, según la versión de su amigo Gauguin, que acabó con el propio Vincent desangrándose en una cama con la oreja cortada, pieza que antes había envuelto en papel de periódico para ofrecer como obsequio en un burdel a una prostituta llamada Rachel. 
Epilepsia, alcoholismo y esquizofrenia sentencian los entendidos. Sin embargo, hay quién ve en la simple fatalidad la causa de su desequilibrio. Según ciertos médicos, el de Van Gogh es un caso de intoxicación provocada por inhalación sistemática de sustancias perniciosas y una consecuente lesión cerebral. Para probar lo cual una vez más se recurre a las cartas, en las que pide a su hermano Théo constantemente y con urgencia blanco y amarillo para trabajar. Van Gogh utilizaba blanco de plata y amarillo de cromo, dos colores que por entonces -hoy se sabe y de hecho ya no se procesan como antes-, resultaban en su composición altamente nocivos. 
Lo cierto es que, sea cual sea la causa de su locura, la única evidencia incuestionable del caso Van Gogh es su genialidad, de cuya existencia dan testimonio sus cuadros.



Arte, locura y psicosis 

“Yo antes no tenía identidad, era loco pero ahora soy artista.” 
Cuando “los locos” del Frente de Artistas del Borda recitan sus poemas o actúan en teatro, quedo impactado (expresa el autor de la nota) por la contundencia al representar y por su relación con lo real. La locura cuando es arte es locura creativa. 
Es arte cuando sale de las garras del encierro y accede al plano de la sublimación. Si no, es un estar atado a la pulsión. En este sentido, el arte puede ser uno de los destinos de la pulsión, pero si no, es la repetición, el predominio de las pulsiones de destrucción y la compulsión que lo acerca a la psicosis. 
Requiere desde el modelo de Tótem y tabú un pacto simbólico entre los hermanos y la muerte simbólica del padre. También si se encuentra fragmentado el espacio transicional, desde Winnicott, el arte ayudará a reconstruir los lazos indispensables para el contacto entre el mundo interno y el externo. 
El arte tiene una historia y una gramática. La creación las sobrepasa pero la tiene como punto de referencia. Si Picasso rompe con “una supuesta geometría” en “Las señoritas de Avignon” es porque logra sobrepasar esa historia estéticamente. A la metáfora delirante que es creativa se opone la metáfora creativa que es delirante. ¿Pero cuál es la diferencia? ¿No será la pasión, el cuerpo, y la afirmación o el cuestionamiento al pensamiento instituido aquello que aparece como locura? La pasión, como los afectos que sobrepasan la razón, el cuerpo, como aquello que no puede ser enmarcado y hace presente otras razones, y el pensamiento instituyente que no deja de interrogar.



Frases sobre la locura

No ha habido hombre de genio 
extraordinario sin 
mezcla de locura.
Séneca

No hay genio sin un 
grano de locura.
Aristóteles

Para obtener éxito en el 
mundo hay que parecer 
loco y ser sabio. 
Charles de Montesquieu

La única diferencia 
entre un loco y yo, 
es que yo no estoy loco.
Dalí


Prefiero una locura que 
me entusiasme a una verdad 
que me abata.
Christoph M. Wieland

Siempre hay un poco de 
locura en el amor, pero 
siempre hay un poco de 
razón en la locura.
Friedrich Nietzsche

No hay loco de quien 
algo no pueda aprender 
el cuerdo.
Calderón de la Barca

Hay un placer en la locura 
que sólo los locos conocen.
John Dryden

Si el loco persistiese en 
su locura se volvería sabio.
William Blake

Cuando todo el mundo está loco, 
ser cuerdo es una locura. 
Paul Samuelson

El loco se cree cuerdo, 
mientras que el cuerdo 
reconoce que no es sino un loco.
Shakespeare

Loco es el hombre que 
ha perdido todo menos la razón.
Gilbert K. Chesterton

Sé loco cuando la 
ocasión te lo reclame.
Catón

Si la gente nos oyera 
los pensamientos, pocos 
escaparíamos de estar 
encerrados por locos.
Jacinto Benavente

La sensatez no conviene 
en todas las ocasiones; 
a veces hay que ser un 
poco loco con los locos.
Menandro

En verdad, si no fuera 
por la música, habría 
más razones para volverse loco. 
Piotr Ilich Tchaikovski

Todos nacemos locos. 
Algunos siguen siéndolo 
toda la vida.
Samuel Beckett

Una vez al año es 
lícito hacer locuras.
San Agustín

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