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domingo, 1 de marzo de 2015

Alfredo Rodríguez: “Considero que el realismo es como la música clásica”




Esta semana en nuestra sección “Elige tu propia obra”, te presentamos el trabajo del pintor mexicano Alfredo Rodríguez, radicado en California. Un artista que representa la vida de los pueblos originarios de América del Norte con un nivel de maestría excepcional.

   
Por Camila Reveco - Diario Los Andes, Mendoza.

El dominio de la técnica, la capacidad compositiva y el nivel de expresión en los detalles son evidentes en la pintura de Alfredo Rodríguez (1951).
El artista mexicano, radicado en California desde 1979, apostó desde el inicio de su carrera por temáticas costumbristas y así reivindica la historia y la cultura de los pueblos de América del Norte, producto de un trabajo casi antropológico.
Rodríguez se inserta en las reservas indígenas para poder luego representar, con una gran carga emotiva, la cotidianidad, la forma de vida de los tramperos, jefes indios, mujeres y niños en su lugar natural, entre montañas y desiertos.
Recrea un escenario y entorno aún vigente y, a su vez, su pintura tiene una fuerte impronta de testimonio histórico.
Forma parte, junto a otros artistas de notable capacidad como Howard Terpning, Tim Gilleom o Karen Nolan, de una gran escuela de pintura étnica norteamericana.
El prestigio y posicionamiento que ha logrado Rodríguez reivindica el trabajo de todos aquellos que, a través del oficio, siguen apostando por el realismo, una forma de hacer arte que sirve como testimonio y da cuenta de su tiempo. En un estilo que, lejos de desaparecer, ha sabido mantenerse y revitalizarse. 


-A los seis años, su madre le regaló un juego de acuarelas que marcaría su vida para siempre. ¿Qué recuerda usted de ese momento?
-Mi madre me regaló un estuche de acuarelas sencillo, de sólo seis colores básicos: rojo, amarillo, azul, siena tostada, blanco y negro. Empecé a mezclarlos con agua y descubrí un mundo mágico de posibilidades. Vi cómo al mezclar el rojo con el amarillo se formaba el naranja. Al mezclar el azul y amarillo aparecía el verde... así empecé a descubrir por mí mismo un mundo de colores infinito... y todavía los sigo descubriendo, hasta la fecha.



-¿Cómo surgió el interés por pintar la vida del Oeste?
-Cuando vivía en México solía ver las películas del Oeste (Norte)Americano y me fascinaban. También en la escuela salíamos de excursión a las sierras del Nayar (estado de Nayarit) donde vivían los Indios Coras y Huicholes. Me encantaban sus tradiciones y costumbres, como también sus vestimentas llenas de brillantes colores. Todo eso influyó en mi trabajo.
Cuando vine a Estados Unidos visité las múltiples reservas indígenas y continué con mi dedicación de plasmar en mis lienzos la historia y la cultura del Oeste (Norte)Americano.


-En Norteamérica hay una rica escuela de pintura costumbrista. ¿Usted forma parte de algún grupo?
-El grupo al cual pertenecía, “American Indians and Cowboy Artists of América”, ya no existe, pero efectivamente fue un grupo muy sólido dedicado al realismo con temas históricos.


 -Más allá de que el grupo se haya disuelto, ¿cree que juntarse sirve para fortalecerse? 
-Dicen que la unión hace la fuerza. Creo que es importante agruparse con otros pintores para que todos y cada uno se apoyen de diferentes maneras: conseguir lugares de exhibición, compartir ideas artísticas, tener críticas constructivas entre los miembros del grupo, y así poder desarrollar nuestros talentos de una forma sólida y más rápida.
También compartir las listas de los coleccionistas de arte, etc. El apoyo moral, artístico y económico es muy importante sobre todo al inicio de nuestras carreras. 


-Sobre el mercado artístico, ¿hay lugar para el realismo? ¿Se siente al margen de las corrientes ligadas a lo performático, al ready-made?
-Afortunadamente aquí en Estados Unidos todavía hay un mercado para el arte realista. No es tan abundante como en años anteriores, pero parece que el arte realista de alta calidad siempre tendrá mercado y apreciación. Sí, me siento al margen de las corrientes artísticas de moda.


-¿Internet le ha ayudado a sentirse de alguna manera acompañado?
-Gracias a Dios he recibido muchas bendiciones y el internet ha sido una de ellas. Por medio de la Red, mucha gente de todo el mundo que no conozco personalmente, pero a la que le gusta mi obra, ha publicado y compartido mis pinturas haciendo slide- shows en Youtube e incluso, ha organizado “Fan Clubs” en varios países.
Es muy divertido y emocionante leer los comentarios que la gente hace cuando ve mi obra. Creo que he sido muy afortunado en ese aspecto. Muchos pintores buenísimos no recibían la publicidad gratuita que recibimos nosotros antes que existiera el Internet.


-¿Cómo es el ambiente pictórico en California?
-California es un estado en el cual predomina el arte tradicional y decorativo: paisajes, bodegones, etcétera, pero hay otro sector en el que todavía hay apreciación por el arte moderno y abstracto.
California es muy grande y variado tanto en gustos artísticos como en geografía. Yo personalmente llegué aquí porque estoy rodeado del mar, de las montañas, del desierto y de los bosques. También estoy en un sitio muy cercano a los lugares ideales para conseguir modelos para los temas que pinto.


-Representar el mundo del Oeste norteamericano de forma tan idílica pasa a ser por momentos ilustrativo.
-Efectivamente, es ilustrativo... la gente lo sabe y lo acepta. Sin embargo, dentro de lo ilustrativo se han logrado grandes obras maestras que se pueden comparar con el mejor arte que se ha producido en el mundo a través de los años.


-A través de sus representaciones bucólicas se corre el riesgo de estetizar a los pueblos originarios… Y eso está bastante alejado de la realidad que los mismos pueblos han tenido que padecer: marginación, olvido y, en muchos casos, miseria. ¿Qué piensa?
-¡Absolutamente! El arte americano en general ha sido idealizado con un romanticismo imaginario. Calculo que un ochenta por ciento del arte producido hoy es pura fantasía.
La mayoría de los artistas actuales vivimos del arte interpretativo, no necesariamente histórico y verdadero. En lo personal, mis pinturas reflejan mi personalidad. No son documentos históricos, que sí existen en la vida cotidiana. He elegido pintar lo que me gusta y me nace del corazón. 


 -¿Cómo logra “pintar la luz” de los paisajes con tanto colorido?
 -Precisamente. Yo pinto la luz y uso los colores dentro de esa luz. Los colores son producidos por la luz. La sombra no tiene luz, sólo pinto los tenues reflejos que están dentro de esa sombra.


-¿Elige los atardeceres para representar? La luz en sus pinturas casi siempre es lateral…
-Muy buena observación. La luz lateral acentúa el contraste, y el contraste de luz y sombra acentúa el drama. El drama le da fuerza al color y por consiguiente a la pintura.


-Acostumbra a pintar a la mujer: mujeres que han sabido mantener sus tradiciones y luchar por su cultura. Las representa realmente hermosas. ¿Qué lo cautiva de ellas?
-La mujer es la Obra Maestra de nuestro Creador, y siento que es mi responsabilidad, como pintor, interpretarla en mis lienzos lo mejor que puedo dentro de mis habilidades artísticas. No importa el país, ni la época ni el medio ambiente. La mujer siempre ha sido la fuerza detrás de cada triunfo, de cada invento, de cada creación.
Es la inspiración de todo hombre y el viento que mueve las alas para que nuestra imaginación vuele, hasta lo más alto que nuestras ideas puedan alcanzar. La mujer es la belleza del universo y el amor que hace que todo lo planeado se realice. Hasta Dios necesitó de una mujer para dar luz al Salvador del Mundo... Sí, trato de pintarla lo mejor que puedo, con la dignidad y la belleza que se merece. 


-También pinta con frecuencia niños. 
-Me fascinan los niños. Yo tengo tres hijas que han aparecido en mis pinturas, y su presencia en ellas le han dado belleza y un significado muy importante a la obra.
Los niños le dan alegría, belleza e inocencia a mis pinturas. Los niños también pueden añadir nostalgia y tristeza a mis obras. Se puede narrar una historia completa y significante en una pintura nada más con la presencia de un niño. Todos podemos relacionarnos con los niños, ya que todos lo hemos sido alguna vez.


-Teniendo en cuenta el reconocimiento que ha logrado, ¿en qué categoría se clasificaría usted?: famoso, exitoso, popular…
-El público me reconoce como un buen pintor. Soy internacionalmente popular en el mundo artístico de mi medio, pero no el mejor. Hay muchos pintores mejores que yo. Simplemente estoy agradecido de que he vivido de mi arte durante cuatro décadas, manteniendo a mi esposa y tres hijas. Lo demás han sido bendiciones extras.


-¿Por qué le parece que, frente a este escenario múltiples tendencias, siguen habiendo pintores en el mundo que apuestan por el realismo?
-Yo creo que la pintura realista siempre existirá. Personalmente considero que el realismo es como la música clásica, que se ha producido por muchos siglos, y sigue siendo tan popular como siempre. Mucha gente prefiere al realismo porque se pueden identificar con este medio de la manera más sencilla, sin necesidad que les “expliquen” lo que están viendo.




-¿Cómo irán a describir nuestra época los libros de historia del arte dentro de cien años?
-Es difícil saberlo. Me imagino que describirán esta época como la más variada en términos de expresión artística, como una constante búsqueda del consciente intelectual, histórico y artístico.
-Por último, cuéntenos de qué se trata la obra que seleccionó para ilustrar esta entrevista.
-Este lienzo es uno de mis favoritos y ha sido una de mis pinturas más populares de los últimos años. Yo creo que su popularidad se debe a que el mensaje que he querido expresar en mis recientes obras está condensado en este cuadro: el conocimiento y la experiencia del abuelo compartida con su nietecita.
El hecho de que el abuelo ha estado dispuesto a tomarse todo el tiempo necesario para compartir sus conocimientos con esta niña es un privilegio que ha estado tristemente desapareciendo en esta época electrónica e impersonal. Momentos como éste ya no se ven tan seguido. De tal manera, la gente refleja su nostalgia y valora estos momentos con el deseo de conservarlos para siempre.



Perfil

Alfredo Rodríguez tiene 63 años. Nació el 28 de febrero de 1951 en México. Vive en Corona, California, EEUU.
Estudios formales: “Ninguno. Prácticamente autodidacta. Seis lecciones (seis horas) con Santiago Rosas, Tepic Nayarit, México. Varios workshops con diferentes artistas”. 
Menciones/Reconocimientos: Siete medallas de Oro, Ocho de Plata y seis de Bronce en múltiples exhibiciones en Estados Unidos. Obras coleccionadas por artistas en Hollywood y personalidades de la política Internacional.
Aproximadamente 150 artículos en publicaciones artísticas Internacionales. (Revistas, periódicos, libros de texto y de obras artísticas). Un libro publicado por Heritage Gallery llamado: “Alfredo Rodríguez, A Life in Color” (2007).

Gustos

Un libro: La Biblia
Un grupo de música o solista: “Me gusta mucho la música clásica, pero antes me gustaban mucho The Beatles, al principio de sus carreras”.
Un disco: “Tengo una colección inmensa de música clásica, pero cuando pinto, me gusta mucho escuchar The Nocturnes, de Chopin. Sin embargo, cuando vivía en México en mi juventud, me encantaban las canciones de Enrique Guzmán”. 
Una canción: En mi juventud me gustaban “Tu voz” y “Más” cantadas por Enrique Guzmán.
Una película: "The Agony and the Extasy" en donde Charlton Heston interpreta a Miguel Ángel cuando pintó la Capilla Sixtina.
Una frase: “Una verdadera obra de arte no es más que la sombra de la Perfección Divina”, de Miguel Ángel. 
Un hobby: la música.


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