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jueves, 20 de agosto de 2015

"Todos decían defender la cultura”



"La institución parecía un club de barrio donde los alumnos eran llamados artistas y los profesores iban por costumbre", expresa en su blog Nuria Iglesias. No es fácil, después que has pasado por una facultad de arte mirar hacia atrás y reconocer que poco y nada has obtenido de una institución que no forma ni educa.

Mala escuela

Comencé en un Bellas Artes que me dejó cimientos de barro. La institución parecía un club de barrio donde los alumnos eran llamados “artistas” y los profesores iban por costumbre. Faltaba motivación hacia el autoconocimiento sensible y las piezas sólo eran manchas u objetos: carecían de todo espíritu. Esa flaqueza institucional y de conceptos se reflejaba en evaluaciones vanas: se aplaudía una pieza de reciclaje por lo ocurrente de la basura usada aunque no se haya convertido la mierda en oro; la mezcla de política panfletaria con bricolaje era aprobada y los resultados impresentables perdonados si había una buena intención de fondo… recuerdo mi final con 10 “por haberme animado a la gran escala”… Miro atrás y veo presenté piezas penosas… sé que lo que no me transmitieron es porque ni ellos lo sabían. entusiastas alguna vez…se habían dejado tragar por ese edificio gris que iba a la deriva de peleas intestinas.
En su crisis de identidad, la escuela era un lodo de “profes amigos”, artistas verdes y estudiantes creídos revolucionarios. Todos decían “defender la cultura” con movilizaciones y tomas al estilo sindical. Se quejaban de que el arte era elitista a la vez que buscaban exponer desde la Formación Básica para “ir perdiendo el miedo a mostrar desde temprano”… era mucho esperar autocríticas… pero no lo hubiera sido que un profesor sensato señale la mediocridad de esas muestras y aconseje madurar con el trabajo hasta tener algo digno que presentar. alguna vez vi dibujos y grabados buenos… pero fueron excepcionales en seis años ahí dentro.
Pienso la escuela dónde estudié repetirá su historia cíclicamente hasta desaparecer sin gloria. será inevitable (merecido tal vez?) mientras sigan tironeando de la palabra “arte” para tapar mezquindades. la escupían de tal modo que la convertían en un adjetivo de feria.
Cuando en las escuelas de arte todo se deja pasar, se alimenta un ego exitista que impide reconocer la propia inmadurez. Si no se exige un rigor en el trabajo intelectual, espiritual y de taller (aspectos que a simple vista no se ven pero que la obra siempre refleja por ausencia o presencia) se inflan productores de objetos que abordarán la escena con repeticiones del estilo falaz con el que han aprobado.
Ese “ego exitista” desea exponer a toda costa aún cuando “no se esta listo”. la asociación es básica y directa: mostrar / ser visto = éxito. Es el orgasmo del estudiante de arte porque se siente “más artista” al hacerlo. Es tan fuerte el deseo de SER esa fantasía que es indiferente a lo mediocre de lo que enseña: una eyaculación precoz de trabajos no madurados que evidencian ansia de protagonismo por delante del Arte… un mocoso atrevido, un idiota importante…


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