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miércoles, 30 de septiembre de 2015

El arte y la prostitución



Si hay un tema jodido de analizar es el de la prostitución. De "oficio más antiguo de la humanidad" a debate caliente sobre su  legalización o no. Lo cierto que los artistas -como en todo tema que han abordado- dejaron su marca. Muchas veces no quedó claro si pintaban o esculpían prostitutas ejerciendo o sólo a parejas de amantes dando libertad plena a sus intintos reproductivos. Vaya a saber uno.

Roma ha sido la primera civilización en dejarnos una amplia iconografia sobre el tema de la prostitución. Pero la historia había comenzado mucho antes.

Historia de la Prostitución

El título puede quedar mal, e incluso ser sensacionalista, pero lo cierto es que varias personas me han preguntado sobre las prostitutas a lo largo de la historia, y varios más han realizado búsquedas en el sitio con este mismo término, por lo que parece que despierta cierto interés, aunque espero que estén buscando algo respetuoso y con altura, pues eso es lo que intentaremos hacer para tratar el tema.





La prostitución es la profesión más antigua del mundo, eso es algo que todos escuchamos alguna vez pero ¿a qué fecha debemos remontarnos para comprobarlo? Siempre se dice que en el Imperio Romano se practicaba la prostitución y por ende, tomamos esa fecha como “el origen”, pero no es la adecuada.

Eso sí, no podemos negar que tanto en la Antigua Roma, como en la Antigua Grecia, la libertad sexual permitía que este tema no sean tomados como tabú, sino con total naturalidad. Eran civilizaciones mucho más evolucionadas que la nuestra comprendiendo la sexualidad en todos sus sentidos, incluso con la homosexualidad, pues era venerado el cuerpo humano como belleza, independientemente de ser hombre o mujer, y eso lo podemos apreciar en el arte de la época.


En Babilonia las mujeres debían prostituirse una vez en la vida con un extranjero.


En Mesopotamia y zona mediterránea


Desde que existen registros históricos encontramos la prostitución como un oficio y su origen se remonta al siglo XVIII a.C. en la antigua Mesopotamia, donde ya existían ciertas “leyes” que protegían a las mujeres que realizaban este trabajo. El Código de Hammurabi, la “Constitución” más conocida por todos, ya regulaba los derechos de herencia de todas las prostitutas.


El Código de Hammurabi contenía leyes que regulaban la prostitución en Mesopotamia.


En el caso de Babilonia, y siguiendo los textos de Heródoto y Tucídides, los dos más grandes Historiadores griegos, vemos una norma diferente, donde se obligaba a todas las mujeres a prostituirse al menos una vez en sus vidas con un extranjero como muestra de la hospitalidad, acto que se hacía en el Santuario de Militta. A cambio, recibía un pago. Si bien puede ser considerado un acto “bárbaro” por obligar a alguien a hacerlo, debemos tener en cuenta que no estaba mal visto en absoluto. El contexto histórico cambia absolutamente todo.


Astarté

Los fenicios y griegos de la Edad del Bronce también la practicaban en honor a Astarté, la diosa de la fertilidad y la madre naturaleza. Incluso en Israel se realizaba, aunque estaba prohibida por la ley judía.
La Biblia también hace una referencia en el Génesis, 38, donde Tamar se hace pasar por prostituta en una carretera y es contratada por Judá, aunque en esta alegoría no lo hace por otro motivo que el quedar embarazada de éste.



En Fenicia


En Fenicia se daba una situación un tanto compleja y que atendía a las creencias religiosas de esa civilización mediterránea. Según la tradición, solían realizarse ciertas ceremonias en honor a la diosa de la fecundidad, donde las mujeres se golpeaban a sí mismas y luego ofrecían sus cabellos a la diosa. Quien no quería perderla, debía acudir a un “mercado”, por así llamarlo, donde sólo podían entrar ellas y personas extranjeras. En ese sitio estaban obligadas a entregarse la cantidad de veces que fuesen requeridas, y con la recaudación obtenida se adquirían diferentes ofrendas para la misma diosa.



Grecia y Roma

Ahora dejamos la antigüedad más dura para alcanzar la Grecia Clásica, donde aparece por primera vez el término “porne”, derivado de “pernemi” (vender), una acepción que a todos nos resulta conocida. En este período tanto mujeres como hombres jóvenes realizaban la prostitución y todos podían llegar a ser totalmente independientes y libres, pero sí era necesario que utilizaran vestimenta distinta al resto, como también era obligatorio que pagaran impuestos, algo no discriminatorio sino una obligación de los trabajadores.



¿Prostitutas famosas? Nos han llegado algunos relatos sobre Lais de Hyccara y Lais de Corinto, aunque aún se duda si no se trataría de la misma persona.


Lo cierto es que Lais de Corinto, de quien aparecen más datos, era conocida como la mujer más hermosa de toda la región y cobraba grandes sumas de dinero a sus acompañantes, entre los que se encontraban Eubotas, un campeón olímpico, y el filósofo Arístipo, quien escribió dos obras sobre esta chica.
El legendario rey ateniense ordenó su fundación en el siglo VI a.C. en Atenas, aunque se prohibió expresamente el proxenetismo. Todos los beneficios que dejó el burdel han sido utilizados para construir un Templo a Afrodita, diosa del amor, la lujuria, la belleza y la sexualidad, entre otras cosas.
Por su parte, Corinto y Chipre no se quedaban atrás y gracias a Estrabón sabemos que existía una cierta prostitución religiosa en un templo donde, según sus textos, había más de 1.000 prostitutas.




En Grecia en general, vemos tres categorías de prostitución:
Chamaitypa`i, quienes trabajaban en el exterior
Gephyrides, aquellas que trabajaban cerca a los puentes
Perepatetikes, las que trabajaban en las calles, donde encontraban a sus clientes para luego ir a sus hogares.



En el caso de la prostitución masculina, sabemos que eran principalmente los hombres adolescentes los que realizaban este trabajo, quienes lo hacían en burdeles atenienses. Sin embargo, ellos sí solían ser esclavos pues los hombres libres podían perder sus derechos si lo hacían en la edad adulta. Sin embargo, no estaba prohibida la homosexualidad, sólo el hacerlo por dinero.
Dejamos Grecia para hablar de otra gran civilización, Roma, donde podemos encontrar por primera vez el término “Prostitutere”, cuya traducción era “exhibir para la venta”, evidentemente, el propio cuerpo.



Roma es quizá el “paraíso de la prostitución” por ser algo más que habitual, pero también por la enorme libertad sexual existente, tanto para hombres como para mujeres. Ellos podían tener relaciones con quienes quisieran sin ningún problema, al igual que ellas, aunque en el caso de las mujeres, incluso las casadas, sólo debían mantener una serie de códigos morales y sociales, pero nada les impedía disfrutar al máximo su sexualidad.
Las prostitutas romanas serían como las modernas “escorts”, mujeres muy educadas tanto para dar placer como para mantener una conversación con altura, e incluso había muchas de gran nivel que cobraban un buen dinero, pero sólo ofrecían sus servicios para los más altos cargos.
En el caso de las prostitutas en roma, podemos encontrar varias clases de prostitutas como las cuadrantarias, llamadas así por cobrar un cuadrante, que serían las prostitutas más bajas de todas. También encontramos las felatoras, que como podemos imaginar, eran llamadas de este modo por ser expertas en el arte de la felación.


De acuerdo a sus características y habilidades

Prostituta: entregaba su cuerpo a quien quería.
Pala: era quien aceptaba a cualquier persona que pudiese pagar el precio demandado.
Meretrix: prostituta independiente.
Prostibulae: ejercía sin pagar impuestos y en donde podía.
Ambulatarae: era la prostituta que trabajaba o bien en la calle o bien en el circo.
Lupae: eran quienes ejercían en los bosques de los alrededores de la ciudad.
Bastuariae: ejercía la prostitución en los cementerios.
Delicatae: tenía clientes poderosos como generales o senadores.
En todos los casos, las prostitutas de la Antigua Roma solían ser mujeres independientes y en ciertos casos, influyentes, aunque debían vestir un vestido púrpura que las diferenciaran del resto de mujeres, además de tener que pagar impuestos por desarrollar su actividad.
Si lo que queréis conocer son prostitutas famosas de la Antigua Roma, encontramos en las diversas fuentes históricas que llegaron a nuestros días nombres como Julia, la hija del Emperador Augusto, Agripina e incluso a Mesalina, la esposa del Emperador Claudio, pues era frecuente que las mujeres de alta alcurnia ejercieran la prostitución por placer.

Mesalina, la esposa del Emperador Claudio, representada por Eugène Cyrille Brunet (1884)

Este es el caso de Mesalina, que según cuentan los relatos, realizó una apuesta con una prostituta y por ello se acostó en un solo día con una Centuria completa.
De todos modos y pese a la cantidad de sitios donde se ejercía la prostitución, el lugar preferido por la mayoría era los baños públicos, pues allí podían ofrecer sus servicios a hombres y mujeres sin excepción.
Como dato curioso, podemos añadir que en el año I d.C., según los registros encontrados en Roma, había inscritas 32.000 prostitutas en la capital del Imperio y a todas ellas les fue entregada la licencia para ejercer el oficio, conocida como “Licentia Stupri”.


Cultura Azteca

Según algunos registros, era algo común la prostitución en el Imperio Azteca. Eran conocidas como “āhuiyani”, una forma eufemística de decir “tener lo necesario o estar feliz. Las autoridades políticas y religiosas permitían la prostitución siempre que se realizara junto a los caminos o en los edificios destinados para tal fin, conocidos como “Cihuacalli”, si bien las mujeres que ejercían cobraban dinero por ello, no tenían un estatus social elevado, sino todo lo contrario.
Prostitución en la Edad Media en Europa.



Edad Media: un período contradictorio

La Edad Media es una época histórica de grandes contradicciones respecto a la prostitución. Es, como todos sabemos, un período histórico dominado por la Iglesia y por ende, la “fornicación” es considerada un pecado. Pero por otro lado, existía una cierta tolerancia universal por parte de todos, incluyendo las autoridades religiosas.
Así lo vemos en diversos Estados de gran poder como Venecia, cuyo Gran Consejo en el año 1358 declaró que “la prostitución es absolutamente indispensable para el mundo”. Incluso la Iglesia la permitió en algunos sitios, aunque era necesario que se distinguiesen de las “mujeres decentes”, por lo que su vestimenta era diferente a las de las demás.
En Florencia por ejemplo, era frecuente que llevasen campanas en sus sombreros y guantes, en tanto que en Milán llevaban un manto negro. Muchas otras ciudades observaron el negocio y crearon burdeles para generar ingresos a través del oficio más antiguo del mundo, gestionándolos el mismo Estado.
Pero tampoco ha sido fácil para las prostitutas, pues muchos Estados se esforzaron por erradicarlas por completo desterrándolas o enviándolas a zonas suburbanas que pronto se convirtieron en barrios marginales, aunque esto no detuvo el ejercicio de la prostitución pues la demanda era demasiado grande, incluyendo personas de la nobleza o incluso a miembros del Clero.



En el Renacimiento.

El Renacimiento es conocido por el surgimiento de una nueva concepción del mundo respecto al ser humano, aunque en realidad se retomasen ciertos valores de la antigüedad que se habían perdido durante la Edad Media.
Esta transformación es apreciable incluso en la prostitución, aunque debemos recordar que de todos modos, la sexualidad aún seguía siendo un tema “tabú” debido a la fuerte asociación entre los Estados y la Iglesia, aunque ésta ya no ejercía tanta presión sobre aquellos como en siglos anteriores.
La prostitución se continuaba observando como un “mal necesario” para satisfacer necesidades básicas de las personas (especialmente hombres, teniendo en cuenta el contexto histórico), aunque surge una nueva condición: no se podía ejercer con judíos, sino siempre con cristianos, especialmente en territorio español.



En la Época Moderna

En la Época Moderna sucede algo muy particular: prácticamente desaparece la figura de la “prostituta”, pero aparece una figura que se asimila, según la historiografía actual, a la de la prostituta: la cortesana.
Sin embargo, debemos tener cuidado al equiparar una cortesana con una prostituta, pues este paralelismo se comienza a realizar en el siglo XIX, pues durante la Modernidad, la cortesana era simplemente un miembro más del séquito del Rey y no necesariamente debían ejercer el oficio, aunque sin duda hay muchas mujeres célebres en esta época.
Uno de los personajes más importantes de esta época es sin duda Ninón, pseudónimo de Anne de Lenclos, quien tuvo más de 5.000 amantes a lo largo de su vida, además de ser una de las más serias confidentes de Luis XIV de Francia “El Rey Sol” y el gran Historiador del Arte y hombre de letras Horace Walpole (1717-1797) la llegó a bautizar como “Notre Dame des Amours”.



Ninón de Lenclos

Nació en 1620 y fue hija del señor de la Douardière Henri de Lenclos, convirtiéndose prontamente en cortesana de la corte de Luis XIII, hasta que en 1667 estableció el célebre salón de L`Hotel Sagonne en París, el que era frecuentado por grandes figuras literarias y políticas de la época, donde debemos incluir al joven Arouet, quien más tarde sería conocido como Voltaire, y a quien Ninón le legó en su testamento 1000 coronas para que pudiese ampliar su biblioteca.
¿Por qué atraía a grandes personajes de la época?Su cultura, su facilidad con las letras, su gran ingenio y enorme sentido común, le hicieron ganar el respeto no sólo de los intelectuales del momento, sino también del propio Luis XIV, quién solía tener encuentros con ella para solicitar consejos políticos y de quién declaró sobre ella que “Sus contradicciones preservan la urbanidad”.
Pero no sólo Luis XIV le tomó como confidente, sino que también lo hizo la Reina Cristina de Suecia, quien solicitó entrevistarse personalmente con ella para recibir sus opiniones. También podríamos incluir al Cardenal Richelieu entre los interesados en Ninón, quien le ofreció una gran cantidad de dinero por pasar una noche con ella, y aunque la cortesana aceptó el dinero, los rumores afirman que fue otra persona la que se presentó en la habitación del Cardenal.
Dejando a un lado a Ninón, debemos destacar un aspecto curioso de las cortesanas: en grandes capitales como fueron Roma o Venecia, se debió reglamentar el número de cortesanas por la gran cantidad que había, y todas quedaban regidas por una “Reina”, quién se responsabilizaba de hacer cumplir todas las reglamentaciones policiales para que las cortesanas no tuviesen problemas.



En los inicios de la Época Contemporánea

En los inicios de la contemporaneidad y debido a la existencia de monarquías en toda Europa, las prostitutas continuaron ejerciendo su oficio como “cortesanas” y en el siglo XIX encontramos algunos nombres muy interesantes, siempre relacionados con reyes del continente.
La primera cortesana de la que debemos hablar es “La Bella Otero”, Agustina Otero Iglesias (o Carolina Rodríguez), quién pasó a la historia como una de las mujeres más hermosas de la Belle Époque, y prueba de ello es que tanto el Rey Alfonso XIII de España como el Rey Eduardo VII de Inglaterra fueron amantes suyos.

Agustina Otero Iglesias, “La Bella Otero”


Su infancia fue muy conflictiva, lo que le llevó a abandonar su hogar a los 11 años de edad, dedicándose a viajar con unos cómicos ambulantes portugueses durante seis años, hasta que a los 17 decidió abandonar la compañía y dedicarse a bailar en sitios de mala muerte donde ejerció la prostitución e incluso, se sospecha que la mendicidad.
A los 20 años, uno de sus amantes, un banquero francés al que conoció en Barcelona, le comenzó a promocionar como bailarina en Francia, trasladándose con él a Marsella hasta que le abandonó para promocionarse ella misma. Al poco tiempo se hizo conocida en todo el país, haciéndose célebre tanto por su instinto para la danza (pues no era profesional), como también por sus orígenes españoles en el ambiente francés, que lo veían como exótico.
Se dedicó también al canto y a la actuación, y fue con este ramo artístico con el que más sensación causó, llegando a interpretar incluso obras como “Carmen” de Bizet o “Nuit” de Nöel. Su carrera aquí despegó, llegando a viajar a Nueva York o Rusia, donde coincidió en 1890 con Rasputín, y éste a su vez le presentó de forma discreta al zar Nicolás II (1868-1918), a la postre, su amante.
De este modo llegó al escalón social más alto, donde no sólo fue amante del zar ruso, sino también de los reyes Alfonso XIII de España, Eduardo VII de Inglaterra, Guillermo II de Alemania y Leopoldo II de Bélgica, o del gran industrial estadounidense Cornelius Vanderbilt y el político francés Aristide Briand (uno de los precursores de la unidad europea).
Es tiempo de pasar a otra cortesana y quizá, la más importante de todo el siglo XIX: Lola Montez, cuyo nombre real es Marie Dolores Eliza Rosanna Gilbert (1818-1861), quien se cree tuvo más de 4000 amantes a lo largo de su vida, incluyendo al rey Ludwing I de Baviera, y a personajes muy conocidos de la época como Alejandro Dumas o el compositor Franz Liszt.

retrato lola montez
Lola Montez


Si bien sus encantos le harían ocupar un lugar de honor entre las más importantes prostitutas de la historia, fue su enorme influencia política la que le lleva a ocupar este destacado lugar, y todo gracias a Ludwing I, un experto en dilapidar dineros públicos en mujeres, hombres y castillos.
Gracias al rey, Lola pudo presentarse en el Teatro Real, y desde ese momento se convirtió en su amante, pero su aventura no sólo quedaba en el lecho, sino que además intercedía en los asuntos políticos y económicos de Baviera, llegando a ser nombrada Condesa de Landsfeld en 1847.
Ese mismo momento, un grupo mayoritario de personas influyentes del reino iniciaron una revuelta en contra a las acciones del rey y por supuesto, de Lola Montez. A ella le hicieron salir del país (dirigiéndose a Estados Unidos), en tanto que Ludwing I se vio obligado a abdicar en ese preciso momento.
Lola Montez murió a los 39 años de edad a causa de una neumonía, la que contrajo en su primer paseo tras haber sufrido un derrame cerebral que le había dejado paralizada por un tiempo.
Este es un breve repaso a la prostitución en la historia, desde las primeras grandes civilizaciones hasta la Época Contemporánea.








Anexo




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