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miércoles, 23 de diciembre de 2015

Entrevista a Javier Arizabalo García



En una entrevista exclusiva conversamos con el artista francés Javier Arizabalo García sobre su propuesta pictórica. Su obra es un festival de realismo al extremo en donde impera el movimiento lento y la energía calma.

camilareveco.mza@gmail.com 


Cuando una pintura impacta y alucina la pregunta que se hace el espectador frente al asombro es ineludible: ¿Cómo lo hizo? Como si aquello increíble que se nos presenta ante los ojos, no pudiera lograrlo una persona común y corriente con un pincel en la mano.
Claro está que la duda no mitiga el desconcierto frente al virtuosismo y despliegue técnico de los grandes pintores; en el arte simplemente se admira lo que se ve. Es lo que sucede frente a la obra del pintor Javier Arizabalo García nacido en San Juan de Luz, -Francia- en 1965 y radicado en Irun, al norte de España.
Su extraordinario oficio evidencia el enigma propio de la creación artística. Hoy, el pintor, licenciado en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco, ocupa un lugar de relevancia en el ambiente de la pintura realista contemporánea.
Su trabajo, junto al de toda una nueva generación de nuevos artistas de impecable factura, pone de manifiesto la manera en que el realismo ha sabido transmitir a lo largo de la historia nuevas ideas, mutar y re-configurarse, trascendiendo de lo meramente representativo.
“La excusa de la realidad representa un reto y una emoción”, explica nuestro artista y agrega: “En mi práctica necesito las formas naturales en las que asirme".
La pintura sin límites de Arizabalo García demuestra que, a pesar del contexto hostil en el que reina la mercantilización y la banalidad de las distintas corrientes estilísticas de moda, el arte sigue teniendo sentido y ganas de perdurar. “Lo contemporáneo sólo es una borrachera de elementos, el devenir apartará lo superfluo”, concluye.



-¿Se imaginó de niño como pintor?
-No me acuerdo, yo creo que lo que me imaginaba era ser aceptado, recibir cariño y recompensas por lo que hacía, aunque el pintar o dibujar también me resultaba un refugio. Sólo los mayores pueden introducir la idea de un oficio.
-Ciertos aspectos técnicos se resuelven a través del tiempo ¿Cómo ha sido su proceso?
-Por supuesto que hay aspectos técnicos que cambian desde la época en que uno va aprendiendo a “escribir” imágenes a cuando se tiene que acoplar al medio sociocultural. Pero lo que me mueve en la práctica es la apropiación y mantenimiento de las imágenes emocionantes. En mi práctica habitual esto se encuentra muy camuflado, uno se prostituye al aceptar encargos o a mantener una “coherencia” artística de cara a las galerías o al público general y sus gustos. Me quedaría pintando aspectos emocionantes para mí, como un modo de contemplación y de acción, de pequeñas cosas de la vida. Admiro a las personas que hacen obras y discursos complejos que funcionan y que apabullan, ¿a veces igual alguna obra mía lo puede ser?, pero no me siento del todo cómodo. De vez en cuando me permito un pequeño detalle de paz y disfrute, ahí es donde mi espíritu se encuentra.



-Su pintura tiene una energía calma ¿refleja su personalidad?
-Es cierto, hay personas que se fijan en la mentalidad, sobretodo en esta época en que se destacan estos aspectos, pero lo que hacemos demuestra nuestra energía y su cualidad. El músico y compositor Wim Meertens hace hincapié en cómo esta energía condiciona su expresión, se ve perfectamente en un arte que se desarrolla en el tiempo en cuerdas percudidas (piano). En una pintura que camufla la expresividad de la pasta pictórica, por la sujeción a la idea de realidad -como la que suelo realizar- la pincelada está casi oculta y el color muy mezclado y sujeto al color local. La energía, aquí, se manifiesta en la lentitud, en la temática, en las poses, en un cierto equilibrio, en las luces,… Sí que me refleja a mí, soy de baja energía.

-Muchos artistas reproducen el estereotipo de belleza imperante pero usted parece distanciarse y representa con frecuencia a personas mayores ¿Celebra el paso del tiempo?-Si bien los estereotipos que nos vienen de la moda, las revistas o de otros entornos hacen hincapié en cuerpos lisos, juveniles, estos cuerpos me resultan poco interesantes en la reproducción de las calidades de la piel, es una cuestión formal; aunque no me importa decir que lo que representa una persona mayor con sus vivencias e imperfecciones es más rico y personal.


-Otras veces centra toda su atención en una flor o en una mano ¿Cómo decide “que” pintar?
-Más bien escojo configuraciones de luz que permitan ver los objetos de manera atractiva, volumétrica, pictórica, fotográfica. En esas posiciones cualquier objeto o sujeto es visto con interés. El que se tiene más cerca puede ser el elegido, u otro que corresponda a algún contexto. Lo que me suelo fijar es en las condiciones de la luz, si escojo una luz natural y como ésta resbala por el motivo -en el caso de que lo haga con luz artificial-, hago pruebas hasta dar con la que me convence, como se ha hecho en la pintura a partir del renacimiento. En la práctica contemporánea a veces el artista no sabe iluminar o escoger las condiciones, otras veces la apariencia de “espontaneidad” es buscada, porque forma parte de un código, aunque aun así se puede saber quién lo controla y quien no, es lo mismo que en la fotografía, en el cine o el video.



-¿Por qué eligió al realismo para expresarse?
-Las personas que me enseñaron trabajaban la plástica de esta manera. Ya en la carrera, lógicamente, pude ver otras tendencias, y aunque las reconozco y aprecio, en mi práctica necesito las formas naturales en las que asirme. No se mantener mi interés y concentración en un espacio de infinitas posibilidades durante mucho tiempo, no me motiva, por ello la excusa de la realidad representa un reto y una emoción.
-¿Cuál es el panorama del realismo en España?
-Pocos países pueden tener algo comparable al Prado, esto forma parte de nuestra herencia cultural. El resto de hechos en el pasado reciente también han permitido abonar un campo extenso del que hemos bebido varias generaciones, y que hace que por lo conseguido se nos envidie. Pueden plantearse conjunciones geográficas, históricas, de carácter para entender la fuerza del realismo o de otras corrientes de artes, aunque como otros profesionales tenemos que salir fuera para poder ganar el jornal. En España hay un desastre que no sólo es el del gobierno, ministerial.


-¿También se refleja en la escena artística?
-El desastre es universitario, de museos, de favoritismos, de mezquindades, de mafias, de especuladores, de vendedores de mantas, de incultos, de zánganos, de pedantes; quizás gracias a ello vamos contracorriente e intentamos asomar la cabeza aquí y allí, aunque nos menosprecien. Creo que cuanto más difícil nos lo pongan más nos esforzaremos. El MEAM de Barcelona o la Fundación Arcilla, por hablar de los más recientes, son las apuestas que desde la iniciativa privada han tenido que salir para que llegue a la sociedad el impulso del realismo, ahora tenemos que seguir siendo críticos y aportar algo interesante al momento actual.


- Se piensa de los artistas que son excéntricos o que llevan una vida “desordenada”, pero más allá de los estereotipos ¿hay algo de locura en esto de dedicarse a pintar?
-Un profesional lo es en cualquier profesión, se dicen tantas tonterías al respecto. Hay ideas alrededor del personaje que pueden hacer vender su obra pero ¿tiene que ver con esta? Yo, personalmente, ni soy adorador de mitos ni me interesan los chismes. Sólo algo que tenga que ver con el contexto histórico me puede resultar de interés. Funcionamos con prejuicios, ¿no es tan loco o más dedicarse a la matemática y plantear problemas hipotéticos, o a la filosofía y pensar qué es lo que somos? Dedicarse a pintar, dibujar, esculpir, fotografiar, hacer video, cómic, gráficos, música, danza, teatro, etc… es reflexionar, interpretar y objetivar la realidad, jugar con ella, crear contextos, sugerir nuevos objetos o sujetos. Esto tiene una aplicación directa en la vida práctica, es con lo que hacemos las ideas y las relaciones de nosotros y el mundo.


-¿Qué opina de las corrientes contemporáneas que, alejadas de la pintura, tienen que ser “decodificadas” a través de la palabra de un curador?
-Toda actividad humana experimentada, aprendida y codificada es susceptible de convertirse en arte. A partir de un cierto momento de desarrollo social surgen los decodificadores, interpretadores y evaluadores de las “creaciones” o acciones, de lo que el hombre hace. En la sociedad actual se magnifica hasta la más mínima nimiedad o basura y los anteriormente mencionados son los encargados de hacerlo, ya que en ello les va el sueldo. De entre todo lo que se muestra, una pequeña cantidad tiene valor, porque tiene arte, alguien lo ha elaborado habilidosamente y decantado para que nos sea útil o sea capaz de movilizar eficazmente emociones, pensamientos. Lo contemporáneo sólo es una borrachera de elementos, el devenir apartará lo superfluo.
-¿Qué connotación adquiere para usted la palabra “éxito”? 
-Es un éxito que muchas personas de aquí y de allá les guste o incluso adquieran con su dinero obras mías, una pintura es un artículo de lujo. El artista puede permanecer ajeno a este milagro que sólo vuelve a ser consciente cuando aparecen épocas más austeras.



- ¿Conoce Argentina? ¿Qué pintores destaca de nuestro país y de nuestro continente?
-No conozco Argentina, es una pena porque desde hace unos cuantos años no he tomado aviones por miedo, no sé si volveré a hacerlo. De pintores argentinos destaco a Alejandro Rosemberg, al que le tengo mucho aprecio y a Diego Gravinese, que también recuerdo de topármelo en búsquedas por Internet, por lo demás lamento no tener más referencias argentinas. Ya de América entera los primeros que me vienen a la mente son Gabriela Machado de Brasil, el ya fallecido chileno Claudio Bravo, y los estadounidenses Jacob Collins y Daniel Sprick. Si me pusiera a pensar más despacio la lista sería larga.
-La mezcla de culturas entre España y América data de 1492; mucho más adelante... Argentina promueve una gran ola inmigratoria ¿Cree que nos une una tradición pictórica entre ambos países?

- Tendría que conocer la cultura Argentina para poder decirlo. Pienso que todo lo que ha pasado a lo largo de los dos siglos, desde que España y Argentina caminan por separado, hace que seamos muy diferentes, a pesar de que compartamos un idioma común. Aun así, muchos argentinos sienten España como una madre, y también muchos españoles y vascos emigrados tuvieron en Argentina otra patria. Con respecto a la pintura, la explosión informativa de las últimas décadas hace que cada vez estamos todos más cerca de una cultura global, y que la expresión pictórica se influencie más por la propia cultura, el resto de las artes y su nivel de desarrollo unidos a la economía.

El artista

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