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domingo, 28 de febrero de 2016

Beauty and the Beast

Hay historias que tienen el don de la eternidad. Historias que se transmiten de generación en generación como si fueran un legado primordial. Historias que no sólo entretienen, sino que también cuestionan y enseñan. La clásica leyenda de "La bella y la bestia" es una de ellas.


Obvio, la bestia -que casi siempre es mala y libidinosa- puede tener diferentes aspectos y orígenes. Puede ser un hombre-lobo, un extraterrestre, un hombre prehistórico, un vampiro, un demonio... Y ella, obvio, siempre será joven, linda y seductora. Tanto que el monstruo se convertirá en una simple mascota. ¿Cómo lo logra? Bueno, eso no lo sabemos pero podemos sospecharlo.


El mito de La Bella y la Bestia surgió de un cuento de hadas tradicional francés. Narración de la que hay múltiples variantes, su origen podría ser una historia de Apuleyo, incluida en su libro El asno de oro (también conocido como Las metamorfosis), titulada "Cupido y Psique". La primera versión publicada fue obra de la escritora francesa Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, en 1740, aunque otras fuentes atribuyen a Gianfrancesco Straparola la recreación de la historia original, en 1550. La versión escrita más conocida fue una revisión muy abreviada de la obra original de Villeneuve, publicada en 1756 por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. La primera traducción se hizo al inglés, en 1757. Existen muchas variantes de la historia en toda Europa. La versión de Beaumont es la que goza de mayor fama, siendo ésta la base de casi todas las versiones o adaptaciones posteriores.


































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