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jueves, 1 de septiembre de 2016

Entrevista a Hernán Javier Muñoz



El pintor realista argentino, en exclusiva para El blog de Camila, se refirió a sus inicios y sus influencias.  "Hace poco me arriesgue a dejar todo por la pintura y las puertas se han ido abriendo", dice. 


Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com
Argentina

"Desde chico siempre dibuje a "Mafalda". Quino me presento el dibujo en todos los aspectos. "Asterix" también fue parte fundamental de mi crecimiento. Las producciones de Disney me acercaron al color con “La noche de las narices frías” o “La dama y el vagabundo “. Mis viejos siempre me incentivaron y recuerdo que mi tío paterno tenía facilidad para el dibujo".
Son las palabras del joven pintor argentino, Hernán Javier Muñoz, nacido el 5 de abril de 1983 en la provincia de Buenos Aires y que trabaja desde su taller, ubicado en el barrio Mataderos de Capital Federal. Muñoz egresó de la Escuela de Arte "Rogelio Yriurta" y es Profesor de artes plásticas, tal como indica en su web.
Un artista figurativo de poca producción, pero interesado en lograr la máxima calidad posible en cada trabajo. No hace mucho decidió dedicarse de lleno a pintar y la decisión le generó algunas dudas e incertidumbres: "El tema es que es muy difícil comprender que se puede vivir del arte, ni yo me lo creía, hasta que hace poco me arriesgue a dejar todo por la pintura y las puertas se han ido abriendo", observa.
Sobre su formación, sostiene: "Mi etapa de formación no tiene fin porque soy autodidacta por naturaleza. Nunca estoy conforme y siempre siento que me falta conocimiento. En mi camino como pintor me encontré con los antiguos Maestros a través de libros y visitas al Museo de Bellas Artes y por otro lado mis trabajos me acercaron a artistas con los que compartimos esta pasión".
En su obra la belleza femenina ocupa un lugar de privilegio. Cierto clima de ensoñación y fantasía, y un espíritu de reconciliación y serenidad, se percibe en sus telas. Por eso, y como lo catalogan en otros sitios de arte, su trabajo puede ser parte de lo que se llama "realismo fantástico" o "mágico".
El artista, a través del lenguaje claro y preciso que ofrece el realismo como estilo pictórico, va más allá y su imaginación le permite rodear a sus modelos con manzanas, instrumentos musicales, aves y óleos. Alrededor de ellas hay aire, espacio y ritmo.
"Mi manera de aprender -explica Muñoz- es acercándome a las obras de los Maestros y jugar a que desarmo sus paletas, tratando, con la intuición, de llegar a comprender las mismas pero con mis propias herramientas. Es un camino difícil pero divertido. Es creer que, guiándome con mi corazón, puedo hacer una obra de arte".
¿Influencias directas? "Hay varios maestros que mantengo en el subconsciente -confiesa- por nombrar sólo algunos: Bouguereau, Dalí, Rembrandt, Caravaggio, Velazquez o Rivera", dice. 
Hernán Javier Muñoz forma parte de la nueva camada de creadores latinoamericanos que llenan de impulso y vitalidad a la figuración y el realismo. En este contexto en donde reina la improvisación y falta de rigor absoluto, se necesitan de muchos otros artistas que como él, se aferren a la pintura.
"Si despierto alguna emoción en el espectador, es que logramos una interacción emocional mediante el arte", dice Muñoz. Esa interacción es única e irrepetible, como cada vida y como cada pintura.





-En este momento ¿es lo más importante en tu vida la pintura?
-Estoy aferrado a la pintura, es mi motor de vida. Se puede decir que ahora se lleva la mayor parte de atención porque hace poco que lo tome como oficio y estoy muy concentrado en superarme día a día crecer y hacerme conocido en el ambiente. Diría que hay varias cosas importantes en mi vida y les doy la atención que ameritan, por eso mis momentos fuera de la pintura son para mí pareja, familia y amigos.
-¿Estás disfrutando de la elección que has hecho de volcarte de lleno al arte o sentís un poco de miedo?
-Es la mejor decisión que tome en mi vida, claro que están los miedos pero es parte de la vida. El miedo es solo una ayuda para no irse por las nubes y bajar a la realidad. Frenar, mirar bien el panorama y seguir con precaución. Realmente estoy disfrutando esta aventura, es un mundo nuevo y amo pintar.



-¿Crees que es importante ponerse metas altas? ¿Qué metas te has propuesto?
-Las metas altas son parte de nuestra naturaleza de supervivencia, sin un porque no hay sendero, no hay camino y por lo tanto no hay una meta. Yo tengo tres metas en mi vida como artista: la primera (que la logré) es vivir de mis obras. La segunda es ser uno de los más importantes pintores argentinos, y la tercera es que mi obra trascienda en el tiempo como las obras de los grandes maestros. Obviamente de la última nunca voy a saber si la logré, es solo una meta platónica pero una meta en sí.
-El pintor paisajista inglés John Constable afirmó: “la pintura es para mí otra de forma de denominar la palabra sentimiento”; y Delacroix, escribió: “la pintura no es otra cosa que un puente tendido entre la mente del artista y la del espectador; la fría perfección no es arte” ¿Crees en la comunicación de sentimientos a través del arte?
-Hermosas palabras de grandes maestros. A mí me gusta decir que a través de la pintura puedo demostrar que tengo alma y corazón. Por lo tanto si con lo que hago, despierto alguna emoción en el espectador, quiere decir que logramos una interacción emocional mediante el arte. Cualquier tipo de expresión artística la consideró un portal hacia lo más profundo de nuestros sentimientos.


-¿Es necesario intentar poder competir -sanamente- con los grandes maestros?
-Yo creo que un buen artista no compite, un buen artista “crea” con las influencias que recibió y recibe de los pintores que va conociendo. Al ser tan receptivos emocionalmente con las artes nos quedan impregnados en los sentidos pequeñas cosas de cada artista que luego, inconscientemente, las utilizamos en nuestros trabajos. Ósea siempre va a estar Caravaggio , Velázquez , Dalí o Bourguereau... en mis obras. Son tan grandes que te marcan y te hacen entender el oficio, te hacen saber del esfuerzo que implica ser artista.
-¿Y con los contemporáneos?
-Respecto a mis contemporáneos sólo puedo decir que hay grandes pintores y que muchos están al nivel de los grandes maestros. Es una suerte aprender a disfrutar, dejarse asombrar por lo que hacen. Yo miro las obras de los otros artistas sin ánimo de competencia. Todo lo que quiero crear trato de aprender a hacerlo de alguna manera autodidacta dejándome afuera de cualquier copia técnica de mis colegas. Hay que impregnarle nuestra esencia y personalidad a las obras para que cuando la vea alguien no diga “esa obra se parece a la de ...”




-Sin lugar a dudas creo que el mayor desafío de los pintores realistas contemporáneos es tratar de distinguirse, es fácil caer en la repetición de temas.
-Hay temas, situaciones, objetos que uno repite porque pareciera que todavía faltara sacar cosas que tenemos adentro. Luego pasa y hacemos otras cosas. El problema es que a veces el artista se deja ganar por lo comercial y repite lo que se vende. A mí me aburre repetir así que tarde o temprano término cambiando.
-Te encuadran dentro del “realismo fantástico” ¿estás de acuerdo?
-Me gusta mucho ese nombre que le pusieron a mi trabajo, realmente no sé si es eso o no, pero la verdad es que solo son imágenes y temas que vuelan en mi cabeza y tengo que sacarlos. El desafío es poder representarlos en la tela.


-La manzana es un elemento recurrente y la usas de forma simbólica, surrealista ¿por qué?
- Uso varios elementos para representar diferentes metáforas o alegorías. La manzana es una, la guitarra, y varias cosas más, me ayudan a darle significado a la obra. Ósea, no hay una particularidad en la manzana en sí, un día representa un fruto prohibido con un contexto enorme y otras veces es sólo un objeto que levita.
-¿En qué aspecto crees que contribuyes como pintor realista a documentar la realidad de nuestra época?
-Mis temas reflejan situaciones del alma y del corazón, a veces con un estilo romántico y poético como en la obra: "El secreto del Renacimiento de Afrodita", que cuenta la historia de un enamorado. O “Hamingja curiosa ante la disolución de las palabras”, que trata de una figura mitológica tratando de distraer a un mortal. Me gusta la diversidad de temas, a veces hablo de cosas internas mías y otras de historias mágicas o realidades fantásticas. Igualmente mi idea no es encasillarme, si no investigar varios temas.



-¿Las mujeres que representas son pintoras? Alrededor de ellas aparecen paletas de colores, pinceles, y distintos materiales de trabajo…
-Utilizo a estas mujeres por un tema estético, me gusta representar mis cuentos o situaciones de vida mediante la mujer como personaje. Le dan finesa, ternura, erotismo y armonía a mi manera de pintar. Por algo son las modelos de los más grandes maestros, nos modifican el corazón y las emociones constantemente. Que hubiera sido de Dominique Ingres sin sus imágenes de baños turcos, o de Alma-Tadema sin esas bellas mujeres sobre mármoles. O Salvador Dalí sin Gala, Francisco de Goya sin sus majas… y así podría estar todo el día (risas). Soy un enamorado eterno de la belleza humana y en particular de la belleza femenina.
-Los ejemplos que nombras ayudan también a pensar en la evolución del canon de belleza femenina a través de tiempo ¿cierto?
-Sí, igualmente creo que cada artista le da cierta parte de su personalidad a sus modelos. Las modelos de Gustav Klimt… ahí se nota, sólo con la mirada, que es una mujer de Klimt. O por ejemplo la María fallecida de Caravaggio, que fue rechazada de ante mano por su realidad y fuera de tiempo. Por eso un buen artista no es el que respeta la técnica hasta su más alto rango académico si no el que pinta su esencia en cada obra para que cuando sea señalada digan: “¡esa pintura es de tal artista!”



-Mario Vargas Llosa, hace muy poco, fue a conocer el nuevo edificio de la Tate Modern en Londres y se encontró con un palo de escoba como obra de arte. Escribió un artículo que generó revuelo ¿Puede un palo de escoba ser obra de arte?
-"El arte" se ramifica en tantas cosas que es imposible encasillarlo en un solo tipo de reproducción. Para que hoy, ese palo de escoba “funcione” como obra en una galería hay que cumplir muchos requisitos: hacer propaganda, ser buen vendedor, publicitar y por sobre todo, crear un personaje: disfrazar de artista al creador de esa ocurrencia (y convencerlo a él de que es un “artista” poniendo bajo “obra de arte" un precio desorbitante). Por el contrario, para una obra como "La Piedad" sólo se necesita de trabajo y talento. La obra de Miguel Ángel sola toma protagonismo por su inmensa belleza. La gran estafa del arte contemporáneo del siglo anterior y principio de este, está cayendo. La gente sabe dónde hay belleza, trabajo y dedicación ¡Por eso este movimiento figurativo está creciendo cada día más y más!


-Qué tema más delicado ¿no?
-Es que estamos hablando de “arte” y estas anécdotas sobre palos de escoba, etc, me ponen muy nervioso (risas). Trabajo muy duro y que venga alguien con una tela en blanco y diga: “Es arte” y lo venda en millones, hace que muera la disciplina, la dedicación, la moralidad y además tira por la borda esa enseñanza elemental de que en la vida para lograr objetivos ¡hay que trabajar! Es también, desde mi punto de visa, una falta de respeto a los grandes maestros que nos dieron todo. Díganme “chapado a la antigua”, o “cerrado”… o lo que quieran. Pero… una mirada de Rembrandt ¡te roba una lágrima! No me pueden decir que un palo de escoba o un inodoro generan esa emoción.


-¿Próximos proyectos?
-Quiero participar del próximo concurso de MEAM (El Museu Europeu d'Art Modern de Barcelona) que será en el 2017.
También tengo en mente una exposición pronto, mucho no puedo adelantar. Por ahora tengo algunas de mi obras expuesta y a la venta en Spoleto, Italia, y estoy por muy contento porque allí me dieron el primer puesto como artista figurativo clásico.





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