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martes, 8 de noviembre de 2016

¿Es usted sensual?



La sensualidad es una facultad que posee el ser humano, en mayor o menor grado, durante toda su vida y que está estrechamente unida a la sexualidad. Una educación demasiado rígida puede propiciar la inhibición de la sensualidad pero no su desaparición, puesto que se trata de una cualidad inherente a todas las personas.
Un hombre o una mujer sensuales emanan estímulos capaces de excitar o deleitar a quienes son receptivos a sus señales. También saben captar y disfrutar plenamente de todos los momentos de placer que se les brinda.

¿Qué sería de la sexualidad sin la sensualidad?

Absolutamente nada, si tenemos en cuenta que, en las relaciones amorosas más gratificantes, suelen ponerse los cinco sentidos.
A través de la vista nos llega la luz que irradia la persona amada, el color de sus ojos, la forma de su cuerpo, la manera de moverse...; mediante el sentido del oído percibimos el tono y el timbre de su voz, sus palabras cariñosas y susurrantes...; el olor del cuerpo penetra por medio del nervio olfatorio, situado en la nariz...; con el sentido del gusto saboreamos la dulzura de un beso y, finalmente, gracias a ese extenso órgano del tacto que es la piel, se da rienda suelta a la imaginación en un gozoso intercambio de amor, emoción y placer.




El vocablo sensualidad proviene del latín “sensualĭtas”. La sensualidad es la cualidad, facultad o habilidad que posee una determinada persona, la cual provoca o conlleva a una reacción emocional de otra; en otras palabras una persona posee sensualidad si produce o desencadena una atracción en los sentidos de cualquier otro individuo. Otra acepción de la palabra, expuesta en la real academia, es la propensión o querencia excesiva a los placeres de los sentidos. Muchas fuentes manifiestan que la sensualidad no es un instinto, si no algo que se aprende en el trascurso de la vida; y para poder ser una persona sensual es necesario estar en conformidad con su interior, tener autoconfianza y sentirse conforme y orgulloso de su forma de ser.


La sensualidad puede ser explorada por mujeres y hombres, aunque muchas veces los hombres tienden confundir que ser sensuales implica ser afeminados, cosa que no es cierta; el hombre puede expresarla de diferentes maneras como por ejemplo siendo elegante, caballeroso, viril, educado entre otras características que definen al hombre sensual; en cambio a la mujer se le hace mas fácil la práctica de esta facultad siendo femenina, delicada etc. estos seres sensuales irradian estímulos que son capaces de excitar, provocar y seducir a quienes reciben sus manifestaciones; pero no solo eso sino que también saben percibir y gozar completamente de dichas manifestaciones y placeres que se les brinda. Esta sensualidad que se emana puede provenir u originarse, del interior, que viene de los pensamientos, de los sentimientos, la energía sexual etc. o del exterior de la persona, donde entran en juego los sentidos como la vista, el gusto, el tacto, el olfato y el oído.

























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