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martes, 16 de mayo de 2017

El extraño caso de Lot, sus hijas y su representación en la pintura

Las hijas de Lot emborrachando a su padre. Obra de Gustave Courbet.

Desde el origen del Hombre hasta la crucifixión de Jesucristo, la Biblia es uno de los libros más violentos que se haya escrito. Toda clase de destrucciones naturales, dioses vengativos que nunca dan una segunda oportunidad, violencia entre humanos, venganza y hechos aberrantes. 
Pero ningún capítulo como el que relata la historia de Lot, Sodoma y Gomorra destruidas por pecadoras (niños, mujeres y hombres, nadie se salvó); sólo en unas pocas líneas, vemos a Lot ofreciendo a sus hijas para que sean violadas y a estas cometiendo incesto al considerar que ya no existía hombre sobre la tierra. 
Caos, destrucción y violencia. La Biblia no es un libro pacifista.



Según menciona el capítulo 19, en los versículos 1 a 38 (Génesis 19:1-38), dos ángeles de Dios entraron en Sodoma a rescatar a Lot, sobrino de Abraham; los ángeles eran de hermosa apariencia y llamaron la atención de los habitantes. Al verlos, Lot los invitó e insistió en que pasaran la noche en su casa. Pero antes de que se acostasen, los sodomitas cercaron la casa y exigieron que les entregase a sus invitados para abusar de ellos.


En esta escena se muestra a Lot y su familia recibiendo a dos ángeles de Dios para darle el mensaje de que debe salir de Sodoma y Gomorra antes de que sea destruida.

Por cierto Lot se negó, y les ofreció a cambio sus dos hijas vírgenes, para que se saciaran con ellas. 

"Lot salió de la casa y se dirigió hacia ellos, cerrando la puerta detrás de sí, y les dijo: “Les ruego, hermanos míos, que no cometan semejante maldad. Miren, tengo dos hijas que todavía son vírgenes. Se las voy a traer para que ustedes hagan con ellas lo que quieran, pero dejen tranquilos a estos hombres que han confiado en mi hospitalidad."

Pero ellos le respondieron: 

“¡Quítate de en medio! ¡Eres un forastero y ya quieres actuar como juez! Ahora te trataremos a ti peor que a ellos.” Lo empujaron violentamente y se disponían a romper la puerta" Génesis 19:6-9

Pero los dos invitados cegaron a los asaltantes. Después dijeron a Lot que sacara a su familia de la ciudad. Lot avisó a sus yernos, pero estos creyeron que bromeaba, así que Lot marchó solo con su esposa y sus hijas. Los ángeles, antes de retirarse, instruyeron a Lot que pasara lo que pasara no se volviesen a mirar, puesto que quien lo hiciese perecería.
Una vez los ángeles hubieran sacado de Sodoma a la familia, Dios envió una lluvia de fuego y azufre que incineró completamente la ciudad con sus habitantes, así como otras ciudades de la llanura (al menos cuatro de las cinco). Uno de los que acompañaba a Lot en la huida, su mujer, se dio vuelta para mirar, y se convirtió en sal, pereciendo tal como se le había indicado a Lot.
El tío de Lot, Abraham, desde una montaña a lo lejos, vio la columna de humo que se levantó sobre la destruida Sodoma.
En Deuteronomio 29:23 se señala que conjuntamente con estas ciudades, también se destruyeron Adma y Zeboím. Lot se refugió en Zoar, pero teniendo temor de Dios por la suerte de esta ciudad, prefirió refugiarse en una cueva con toda su descendencia.
Otros libros de la Biblia utilizan este pasaje de la historia de Sodoma como ejemplo de cómo los pecadores son castigados.

Violencia de género, hijas con su padre


Lot y sus hijas es el nombre que identifica a un pasaje bíblico (Génesis 19) que ha dado origen a un tema iconográfico muy representado en el arte a partir del Renacimiento, gracias a su condición de escena escabrosa, que incluye el incesto: Las hijas de Lot se encuentran en un descanso en su huida de Sodoma, donde vivían. Han perdido a su madre, que acaba de convertirse en una estatua de sal (no pudo evitar volverse para ver cómo la ciudad era destruida). Viendo que su inevitable destino va a ser la soledad, deciden emborrachar a su padre y tener relaciones sexuales con él, para quedarse embarazadas. Sus nombres no se mencionan, pero sí los de los hijos que concibieron: Moab y Ben-ammi, de quienes descenderían moabitas y amonitas respectivamente.
Entre los pintores que han representado este tema está Lucas Cranach el Viejo (1528), Lucas van Leyden (ca. 1520), Altdorfer (1537), Bonifacio de Pitati, Tintoretto, Jan Massys (1565), Francesco Furini, Hendrick Goltzius (1616), Jacob Jordaens (en el taller de Rubens, 1615 o 1618-1620), Orazio Gentileschi (1622), Artemisia Gentileschi (1635-1638), Simon Vouet (Lot y sus hijas, 1633), Gustave Courbet (1844), etc.

"Sodoma", de Rubén Reveco.













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