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domingo, 10 de septiembre de 2017

Las maravillosas bestias de Theo Jansen



Theo Jansen (Scheveningen, 1948) es un artista y escultor cinético, vive y trabaja en Holanda.
Hizo estudios de física en la Universidad de Delft a partir de 1968, los cuales dejó en 1975 y se convierte en pintor. En 1981 desarrolló una máquina de pintar en Delft. En 1990 desarrolló los Animaris (animales de playa), dedicándose a diseñar una "nueva naturaleza".

“El mar no hace más que subir, y esto amenaza con hacer retroceder los límites de nuestra tierra hasta donde estuvieron en el medievo. Y todos sabemos que en ese minúsculo trocito que nos va a quedar poco podremos hacer. Por tanto, la gran cuestión es: ¿cómo hacer llegar más granitos de arena a nuestras dunas? Sería fantástico si tuviéramos unos animales que removieran la arena de nuestras playas, que la arrojaran al aire, para que, a continuación, el viento se encargara de llevarla hasta las dunas”.
Theo Jansen (1948, Scheveningen) publicó esta reflexión en 1990, en una columna del periódico holandés Volkskrant. Desde entonces, no ha parado de imaginar criaturas capaces de moverse y sobrevivir en las playas de los Países Bajos: las Strandbeest o Bestias de Playa. Las criaturas nacen, caminan por la playa, evolucionan y se extinguen. Su vida dura apenas un año y la mayoría acaban convertidos en fósiles.



Creando una nueva fauna

Theo Jansen decía en aquella columna del Volkskrant que había inventado unos animales que al igual que los castores en el parque natural de Biesbosch, podrán ayudar a mejorar el equilibrio ecológico” de la costa. Los creó “a partir de tubo rígido de canalización eléctrica y cinta adhesiva” y obtenían la energía ”del viento, de modo que no tienen que comer”. Con el paso de los años, Theo Jansen ha aparcado la idea de usar sus Strandbeest para frenar los efectos del cambio climático. Su trabajo ahora se centra en crear formas de vida autosuficientes, capaces de sobrevivir y perpetuarse en su hábitat.
Todos las bestias de playa comparten un secreto matemático, los trece “números sagrados” que Theo Jansen calculó hace 25 años con un ordenador Atari. Los números sagrados indican la longitud de los tubos que componen las patas y definen la peculiar forma de caminar de los animales de playa. El artista usó un programa informático que generaba, seleccionaba y mejoraba cientos piernas diferentes. El proceso se repitió sin descanso durante meses hasta que Jansen obtuvo las medidas ideales para las patas. Darwinismo acelerado por ordenador.
La idea de la evolución está muy presente en la obra de Theo Jansen. El artista holandés inventa constantemente nuevos mecanismos para sus criaturas. Los que resultan útiles sobreviven y saltan a las siguientes generaciones. Los que no funcionan bien, acaban extinguidos y enterrados. Las bestias de playa han desarrollado cerebros, trompas, estómagos y extremidades para anclarse al suelo. La mayoría de esos órganos se han perdido por el camino porque no ayudaban al animal a sobrevivir en su entorno.
Otro elemento común de todos Strandbeest es el tubo de plástico. En su libro The Great Pretender, Theo Jansen reconoce que la verdadera inspiración para sus bestias fueron los tubos de cableado eléctrico de color amarillento, que son típicos de los Países Bajos. Estos conductos con aspecto de hueso son el material principal de los animales de playa. Jansen compró en su día 50 kilómetros de tubo de plástico y evita cualquier material que no sea ese, aunque utilizó palés de madera durante una etapa muy breve.


Un artista con formación de científico

Theo Jansen nació en 1948 en los Países Bajos, en un pequeño pueblo costero junto a La Haya y se formó como ingeniero y científico en la Universidad Tecnológica de Delft. En 1986, tras leer El relojero ciego del zoólogo británico Richard Dawkins, quedó fascinado por la teoría de la evolución y la selección natural de las especies.
En 1990 decidió centrar su trabajo en la creación de seres artificiales y aplicó sus conocimientos de ingeniería a las bestias de playa. “Las barreras entre el arte y la ingeniería existen sólo en nuestra mente”, asegura. En 2007 una de sus criaturas apareció en una campaña publicitaria, y la obra de Jansen adquirió fama internacional. Desde entonces se ha expuesto en museos de todo el mundo.
Los Strandbeest rompen el concepto tradicional de escultura y generan una experiencia estética a través del movimiento. De algún modo, podrían definirse como “esculturas cinéticas”, pero el trabajo de Theo Jansen va más allá. Cuando Jansen explica el funcionamiento de sus criaturas cuesta separar la realidad de la ficción. Habla de ellas como si realmente estuvieran vivas e interpreta sus mecanismos con abundantes metáforas. Para Jansen, las bestias de playa piensan, respiran, se alimentan, toman decisiones y se reproducen.
Cuando Theo Jansen inventa sus animales se aventura en la naturaleza sin un destino fijo, se deja guiar por el contacto con los materiales. Este proceso creativo también sigue unos tiempos marcados por la naturaleza. Los animales nacen en octubre y dan sus primeros pasos en un cajón de arena durante el otoño y el invierno. En primavera salen a la playa y el artista experimenta con ellos durante todo el verano hasta que se extinguen. El objetivo de estos ciclos evolutivos y estas generaciones de criaturas es crear criaturas más veloces, más complejas y más autónomas.
Los detalles técnicos de las bestias de Theo Jansen están publicados en internet y en sus libros. Numerosos ingenieros y artistas ya están utilizando los “números sagrados” para inventar sus propias bestias. Así es como Strandbeest logran reproducirse. Jansen quiere que las bestias de playa puedan vivir sin él, que su obra continúe cuando él no esté. De alguna forma, ya lo tiene asegurado. (Fuente)


Construye grandes figuras imitando esqueletos de animales que son capaces de caminar usando la fuerza del viento de las playas holandesas. Sus trabajos son una fusión de arte e ingeniería. En un anuncio de BMW, Jansen dijo: "Las barreras entre el arte y la ingeniería existen sólo en nuestra mente".


Entrevista


Desde hace diez años Theo Jansen ha estado ocupado en la creación de una nueva naturaleza. No usa polen o semillas sino tubos amarillos de plástico como material básico de su nueva naturaleza. Fabrica esqueletos que son capaces de caminar en el viento. A largo plazo, quisiera llevar estas creaciones a playas para que vivan sus propias vidas.





jueves, 7 de septiembre de 2017

Los Prerrafaelistas (4) William Holman Hunt




William Holman Hunt (1827-1910) fue un pintor inglés, uno de los fundadores de la Hermandad Prerrafaelita. Aunque estudió en la Royal Academy of Arts, rechazó el estilo impuesto por su fundador, Sir Joshua Reynolds. Fundó en 1848, junto con Dante Gabriel Rossetti y John Everett Millais, la Hermandad Prerrafaelita, asociación que propugnaba un retorno a lo espiritual y sincero en el arte, despreciando la pintura académica, que consideraban una mera repetición de clichés. Para ello, proponían inspirarse en los primitivos italianos y flamencos del siglo XV, anteriores a Rafael.

En 1865 se casó con Fanny Waugh, quien moriría a las pocas semanas de dar a luz al primogénito del matrimonio. Esta mala experiencia se unió a que Hunt jamás fue propuesto, a pesar de su fama, como miembro de la Royal Academy, lo que le llevó a desistir de participar en más muestras anuales y a tomar la decisión de mostrar su obra en galerías independientes. En 1875 contrajo matrimonio con Edith, hermana de su difunta esposa, lo cual le ocasionó numerosos problemas con la familia de ésta, que se oponía a la unión, y con las leyes británicas, que por entonces no permitían tal tipo de matrimonio. En 1879 nació su segundo hijo, Hilary. Los años siguientes fueron muy fructíferos para Hunt: en 1886 tuvo lugar una retrospectiva de su obra en la Fine Art Society de Londres y escribió en algunas revistas, como la Contemporary Review.

sábado, 2 de septiembre de 2017

50 ilustraciones de Luis Royo: Fantasía y erotismo




Luis Royo nació en 1954 en Olalla (provincia de Teruel), Luis Royo cursa en Zaragoza estudios de pintura y decoración de interiores, trabajando de 1970 a 1979 en un estudio dedicado a esta última actividad. A partir de 1972 se dedica a la pintura y desde 1977 publica sus primeros cómics en diversos fanzines.

Con la llegada del boom del cómic adulto a principios de los años 80, Royo decide dedicarse íntegramente al cómic y publica en revistas como El Víbora, 1984, Comix Internacional, Heavy Metal y Rambla; también lanza sus primeros álbumes: Circulus-Sataka (Garcia & Beà Editores, 1985) y Desfase (Ikusager, 1986). En 1983 ingresa en Norma Editorial, consagrándose preferentemente a partir de entonces a la ilustración. En este campo se hace notar por su dominio del color y su habilidad para recrear escenarios fantásticos y diseñar hermosas mujeres, convirtiéndose en pocos años en uno de los más cotizados artistas gráficos españoles, realizando numerosas portadas e ilustraciones para editores de todo el mundo.