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miércoles, 13 de diciembre de 2017

Andrómeda abandonada - Después de la orgía

"Andrómeda abandonada" (1898) es una escultura en mármol localizada en el Museo Nacional de Arte de la Cd. de México.

Fidencio Lucano Nava es un gran exponente de la escultura mexicana del siglo XIX y XX. Presentamos sus dos obras más famosas: "Andrómeda abandonada" y "Después de la orgía".

Texto de 
Alberto Espinosa Orozco

FUENTE: 



"Andrómeda abandonada"

Esta obra da cuenta de la maestría del escultor en el opulento tratamiento de la forma humana femenina, está realizado en un bloque de mármol de Carrara. La estatua nos habla en esta ocasión de otro abandono, no a los instintos y pasiones del cuerpo, sino de la belleza misma por su amante, pues capta el momento en que Andrómeda es abandonada en la isla Día por Teseo en su camino a Atenas, luego de que el héroe diera muerte al temible Minotauro. 



"Andrómeda abandonada" también es conocida por tener los glúteos más hermosamente tallados en el arte de la escultura. Esos dicen.


Fidencio Lucano Nava (1869-1938) nació en la ciudad de Jalapa, Veracruz, hacia 1871. Ingresó a la ENBA a los 19 años de edad, en 1890, siendo becado un año después por el gobierno de Veracruz. Su primera obra digna de mención fue un busto de “Diana”. Estudió 6 años (hasta 1896) en la Antigua Academia de San Carlos la carrera de escultor, bajo la dirección del artista italiano Enrique Alciati.
En 1900 marchó a Francia pensionado por el gobierno y estudió en la Academia de Bellas Artes de París. Participa en 1906 en la exposición presentada por la revista Savia Moderna con una de sus obras maestras: “Después de la orgía”, poderoso desnudo femenino cuya sensual modelo expresa la lucha entre el morbo de la carne y la belleza.
Regresó a México en 1909 y en junio de 1910 fue  nombrado para la Cátedra de Modelado en la Antigua Academia de San Carlos. Monta su propio taller con los escultores Manuel Concha y Leopoldo Godoy.






Réplica en bronce inaugurada en 1997 en el Paseo de los Escultores, en la acera sur de Avenida Juárez, frente a Hemiciclo a Juárez de la Alameda Central.




La réplica antes de ser inaugurada.


“Después de la Orgía”


Una de las piezas más representativas del Museo Nacional de Arte es la escultura de Federico Nava “Aprés l´Orgie” (“Después de la Orgía”). La bella obra escultórica preside la gran colección de arte al recibir al visitante en la planta baja del hall de la escalera central. Se trata de la figura de una bacante yaciendo tensa y exhausta luego de una celebración dionisiaca. Llama la atención por el detalle de su hermoso cuerpo voluptuoso, tratado por el escultor con exuberancia y franca osadía; también la visión clásica de una forma imbuida de romanticismo y decadencia.






La obra fue realizada en el año de 1909. La magnífica figura femenina está como arrancada de la piedra marmórea, de cuya materia en bruto se encuentra a la vez flotando y atrapada en la roca, en el momento final del éxtasis y del deseo cumplido, saciado y perennemente insatisfecho.
Sobresale la torsión de la cintura que, ya en el desvanecimiento de la tensión erótica, muestra sin pudicia la opulencia de las rotundas caderas, en contraste con la mano izquierda que toca la pared vertical de la piedra a la que se aferra, reforzada por la posición de la cabeza, postrada en el suelo, llegando los cabellos en desorden a la parte más baja del bloque, al que sigue el tacto del de la mano del brazo derecho, ya confundidos o fundidos con la dura frialdad de la roca –causando en el espectador profundos sentimientos contradictorios.




Se trata de la forma plena del cuerpo femenino en el momento en que yace, exhausto, luego de celebrar los ritos dionisiacos y sumergirse en los deleites y delicuescencias de la transgresión carnal. 


Perturbadora imagen del momento final de la caída hacia atrás, es verdad, que indica en la forma definitiva de la piedra la idea del alma femenina en el tramo final del rapto pagano afrodisiaco, que nos deja ver lo que puede tener de “experiencia solitaria”, donde por razón de la mera voluptuosidad y la lujuria se vuelve imposible la comunicación real entre las partes, quedando como suspendida en el vuelo de la caída, en expresión del éxtasis de la belleza misma, pero sin poder alcanzar la verdadera hermosura, ni por tanto dialogar o participación con el otro. Imagen cincelada en el mármol blanco de la belleza en la plenitud de sus formas, pero que resulta muda, apresada en la caverna ciega, sorda y fría del desolado y espléndido mármol de Carrara. 





Forma incandescente, pues, que se vuelve sin embargo como de sal o hielo, absorbida por el alma inferior, oscura y lunar, de la psique, y que al haberse postulado como puro objeto del deseo es reclamada en el desmayo otra vez por la materia. Imagen del deseo del alma devorada por la voluptuosidad, que refleja la pasión pura, abstracta, sin esperanza y sin lenguaje, reflejada en el cuerpo como organismo vivo, pero deshabitado e inerte.


Figura llena de dramatismo, que expresa el momento en que la forma femenina, arrebatada por el río de los cuerpos, se desliza inconsciente por las aguas que corren hacia abajo, absorbida por la tendencia disgregadora y reaccionaria de la vida, para retornar al estado en bruto y en reposo de la materia inerte. Imagen de la pereza también, del pecado capital de la negación de la vida hacia atrás, que luego del acto de lujuria se sumerge y hunde en el olvido de la vida, y en el olvido de sí se va a fondo, a pique, a morir –para extraviarse finalmente en las aguas pútridas del marasmo y la descomposición.




2 comentarios:

  1. Ariadna, no es Andrómeda! Después de vencer al Minotauro, en Creta, con la ayuda de Ariadna, Teseo volvía a Atenas.. Con él iban Ariadna y su hermana Fedra. Se detuvieron en la isla de Naxos, y Ariadna, que sería en el futuro la esposa de Teseo, desapareció. La buscaron, sin encontrarla, y siguieron su viaje hacia el continente.

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    1. Obvio que alguien se ha equivocado. Estamos investigando quién.

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