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viernes, 27 de julio de 2018

Arte Contemporáneo de Santiago de Chile: Muy lejos de la realidad

 Estimados amigos, dicen que esta es una obra de arte. Se llama "Para cultivar trigo", de Anders Rünnlund. 

Hace unos días se inauguró en la Quinta Normal la Bienal Nómade Gross Capital, apertura que al parecer convocó a poco público. El edificio fue muy grande o faltó información.

Por Rubén Reveco - Licenciado en Artes Plásticas


¿Qué fascinación genera en la élite política-cultural estos magnos espacios destinados sólo al arte contemporáneo y que se multiplican por doquier?
El edificio en algún momento fue un hospital rescatado del olvido y acondicionado hace unos años como museo de arte contemporáneo. Otro más en la larga lista. (Ver


Estoy por terminar mi visita a Santiago de Chile, una ciudad donde me he reencontrado con gente maravillosa a la que siempre amé. Todos ellos -junto a los que he conocido recientemente- me han aportado algo nuevo, esperanzador y motivador. Mejor así ya que nunca ha sido fácil ser artista y menos relacionarse con la crítica.



"El museo es una escuela". Yo estuve ahí.

Hecha la presentación, quisiera intentar desentrañar el complejo momento que vivimos como artistas y comunicadores.
Algunas veces se me acusa de que las publicaciones de este blog como superficiales, poco sustanciosas, que no se cita a las fuentes, que no hay un desarrollo profundo de ideas y quien suscribe es una persona llena de pre-conceptos motivo que invalida cualquier conclusión.
Yo hago un esfuerzo por despojarse de treinta mil años de experiencia estéticas y pararme ante estas expresiones contemporáneas sin prejuicios, pero confieso que se me hace muy difícil. Sigo relacionando arte con talento. Si vamos al cine elegimos en lo posible una película que nos guste y nos haga vivir un momento diferente. Ni hablar si compramos un disco o un libro... (Explicar lo obvio resulta a veces agotador...) 
¿Porqué, entonces, lo más selecto del aparato estatal está al servicio de expresiones que para la gran mayoría resultan totalmente indiferentes? Es extraño el papel que cumplen los políticos tercermundistas siempre tan preocupados de conseguir adhesión popular y en el ámbito del arte contemporáneo no dudan en destinar millones en bienales poco populares.


El peregrino intento de algunos teóricos es que el espectador debe "abrir la mente" y que al comprenderse el arte contemporáneo podría llegar a ser una gran experiencia.


El día de la inauguración. Hay quienes hacen de las presentaciones un presuntuoso despliegue de conocimientos inconducente, redundante e injustificado. El arte es algo mucho más simple y maravilloso.

Yo acuso


El llamado arte contemporáneo está en una verdadera maraña que lo tiene atrapado. Por un despliegue casi obsesivo de retórica, los teóricos de estas expresiones conducen al espectador en un laberinto de conceptos incomprensibles y sin salida.
La retórica fue utilizada por los sofistas de la antigua Grecia (algo así como lo que hoy serían los abogados) y Platón fue un famoso detractor, pues consideraba que los sofistas no tenían interés en la verdad, sino, en convencer o persuadir a toda costa. Actualmente la retórica es utilizada al extremo por políticos pero también por curadores, directores de museos y galeristas. Veamos:

Visto así “lo real” como reflexión filosófica y a la vez convertido en sustantivo “la realidad”, se encuentra en la filosofía desde sus inicios presocráticos muy vinculada al concepto de “ser” siendo la realidad la manera primaria de ser (si entendemos al ser en su plenitud). 
(Hernán Pacurucu)

Los unos y los otros

El problema sin solución que tiene toda la gente relacionada con el arte contemporáneo es que no son "ni chicha ni limoná", como cantara nuestro querido Víctor Jara.
El curador pretende ser filósofo pero no lo es y, lo que es peor, está convencido que nadie como él explica de mejor forma el complejo mundo que nos toca vivir. Alimentan esa ilusión y engañan a los ingenuos funcionarios que ponen a disposición muchos de los recursos del Estado para que estos supuestos artistas se sientan cómodos y nos revelen el mundo.
Mientras un grupo de gente disfrutaba dentro del MAC, afuera el panorama era otro: la calle bullía, los vendedores ambulantes gritaban sus mercaderías, los novios iban de la mano, los trabajadores cansados y con hambre corrían a la estación del Metro, los niños jugaban despreocupados...
Pero ese mundo, esa "realidad" como dice el ilustrado curador no es vista ni representada. Ellos estaban ahí, disfrutando de su ágape, viviendo su fantasía de artistas contemporáneos mientras el mundo se despedaza y sus habitantes luchan por sobrevivir. Porque las escuelas publicas están sin calefacción y los chicos tienen frío y no entienden lo que el profesor les dice. Las feministas marchan en la calle por sus derechos, los automovilistas están indignados por el abuso de los peajes, las prestaciones de salud son una humillación y las jubilaciones una ofensa. Ellos, en cambio, viven su fantasía. Son dos realidades muy diferentes y por eso nunca lograrán representar lo que de verdad importa. Por más que nuestro presuntuoso curador ecuatoriano se esforzara en ser convincente:

"...al concepto de “ser” siendo la realidad la manera primaria de ser (si entendemos al ser en su plenitud)".


Qué significa ese chamullo ridículo. Si quieren que el arte contemporáneo sea respetado, querido y comprendido miren a través de su ventana y representen al mundo que los rodea de un modo directo y reconocible. Sin esas puestas en escenas propias de un arte elitista.
A quienes gastan los recursos públicos en arte contemporáneo los reto a un debate público sobre qué entendemos por arte y porque estas manifestaciones lo alejan cada vez de la calle y de la realidad, en sus múltiples formas.
No hay nada más que explicar porque el verdadero el arte sigue siendo una expresión del espíritu que apela a las emociones, crea conciencia y devela el mundo interior que todos tenemos.



 Un entretecho con arañas muy grandes.

Trapos que cuelgan, otra debilidad del arte contemporáneo.

Cubos de colores. Mobiliario para un jardín de infantes.

Tejedoras.

María Antonieta y la torta. ¿Arte culinario?

Siempre podemos encontrar excepciones


Un buen trabajo hecho con tinta, grafito y carbonilla. Parece salido de una tradicional escuela de Bellas Artes, esos extraños y lejanos espacios de formación artística donde se enseñaba a dibujar. Su autor: Rolando Arturo Cisternas Romero. 



Ver también:




6 comentarios:

  1. Gonzalo Espinosa Menéndez27 de julio de 2018, 14:56

    Me divierte mucho su pluma, maestro. Acidulado total, necesario.

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    1. que buena verte por acá gonzalo, algo pasa con ese arte sin sabor a nada!!

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  2. BIEN, podemos estar de acuerdo o no, pero hace falta alguien que diga las cosas. En el nombre del arte se estàn haciendo cosas inadmisibles.

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  3. 1. Al parecer el arte contemporáneo lo hace vivir esa experiencia diferente que añora, ya que lo mueve a defenderse de su hermetismo.
    2. El lenguaje del arte contemporáneo es hermético al igual que el de los abogados, los médicos, los mecánicos, los corredores de bolsa, los gamers, los jardineros, etc. No todos somos comentaristas de fútbol queriendo hacer nuestro mensaje comprensible por cualquiera. Los círculos existen. La élite y el ghetto. Grupos etáreos con códigos propios. Oficios. Afinidades. Incluso su columna está dirigida y seguramente es procesada por gente vinculada al arte (o cercanos suyos) y no tanto por ese pueblo sufriente que usted menciona. Negar la existencia y la naturalidad de expresarse libremente en un código sin vocación masiva es un tipo de censura encubierta.
    3. Yo soy músico, y créame que los gobiernos lo que menos hacen es potenciar la libertad de códigos, la experimentación y la reflexión en torno a éstos. Ese dineral que usted menciona, cuando considera un ágape en un edificio de medidas descontextualizadas y toda la producción asociada a la exposición, créame que se multiplica por 1000 cuando consideramos la cantidad de eventos que usan el criterio contrario, el de contratar a aquél artista que más audiencia convoca. Según mi forma de ver, ese criterio es el que predomina en Chile, en todo arte, y perjudica el desarrollo de voces propias, desincentivando justamente la reflexión y la experimentación, poniendo como paradigma la absurda idea de que un mensaje destinado a «los que luchan por sobrevivir» o a «la realidad de la calle» es superior a un mensaje que simplemente emerge del mundo interior de alguien, sin concebirse a si mismo como una estrella de fútbol o como un superhéroe.
    4. El tema de fondo que usted plantea es la falta de comprensión lectora (en el amplio sentido) y en eso, estamos de acuerdo. Hay exposiciones, artistas, curadores, críticos, periodistas, que no establecen puentes que fomenten la comprensión de una obra, o sea, desaprovechan la oportunidad de que su audiencia se ejercite en la decodificación de algo que no pertenece a su círculo directo, que no es parte de su experiencia estética cotidiana. En eso hay mucho por andar aún.
    6. Saludos.

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