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viernes, 1 de diciembre de 2017

"El poeta pobre" de Carl Spitzweg, el pintor de los viejos

Cualquier supersticioso tendría mucho cuidado en atreverse a abrir un paraguas dentro de casa o de un recinto cerrado. Existe la creencia de que hacerlo traes mala suerte y desgracias al hogar.

¿Por qué pondrías un paraguas abierto sobre tu cama desafiando la mala suerte? Algunos dicen que era el modo de protegerse de alguna gotera. No sé, no estoy seguro. La luz de un día con sol entra fuerte por la ventana e ilumina todo el cuarto. El paraguas hace tiempo que está en ese lugar por las telarañas que se aprecian en su parte superior. Al poeta ya no le interesan las supersticiones, su suerte está echada.
Carl Spitzweg es un pintor que pinta ancianos, preferentemente. Y esto, por si solo, es una curiosidad.

"El poeta pobre", una de las primeras obras de Spitzweg, es seguramente una de las más conocidas del pintor. El lienzo es una pintura de género, que son representaciones de la vida cotidiana y doméstica de las personas: artesanos, niños y conflictos familiares.
En aquella época, durante el Romanticismo, en la primera mitad del siglo XIX, la idea de los artistas viviendo pobremente era un tema preferido por la pintura, la música y la literatura (“la bohemia”).
Carl Spitzweg describe en su pintura una fría habitación de un poeta. Todo en la escena demuestra pobreza. La estufa pareciera que hace tiempo no funciona, incluso da la impresión de que la mesa, la silla y la cama del poeta han sido quemadas para poder calentarse un poco. De igual forma, parece que muchos de sus poemas, novelas y escritos han desaparecido o están a punto de hacerlo entre las llamas.




El poeta yace en la cama temblando de frío. Sobre él, un paraguas abierto le protege del agua que gotea del techo; pero enfrentándose a su adversidad y con la pluma apretada entre sus dientes, continúa trabajando en un hexámetro cuyos acentos aparecen marcados en la pared encima de la cama (aunque hay quien dice que, en realidad, está aplastando una pulga entre sus dedos -y así quedaría representada la miseria en la que vive). Y para combatir el frío se ha abrigado con su gorro de dormir, su chaqueta y se ha metido entre sus viejas mantas.
En aquella época, el hexámetro era el verso básico de la poesía épica, considerada la forma lírica más noble. Los títulos latinos son de las obras amontonadas a los píes de la cama Gradus al Parnassum (El camino al Parnaso) demuestran el mismo espíritu grandilocuente. Su anhelo de eternidad , sin embargo, no las salvará de la quema. Así, una vena humorística incluso caricaturesco determina esta descripción de la vida bohemia, que en su época recibió una interpretación romántica: el artista es un individuo que vive al margen de la sociedad.
Sin embargo hay algo en esta pintura que intenta presentarnos al poeta como un ser especial y diferente al resto de la gente. La corbata o pañuelo alrededor del cuello, el bastón que hay apoyado en la pared, el paraguas que lo protege de alguna gotera y el sombrero de copa eran, en aquella época, signos de distinción de la personalidad del individuo y de pertenecer a una clase social importante. Por tanto, el mensaje de esta pintura también se basa en ese contraste entre la “altura social e intelectual” del poeta y la pobreza de su buhardilla.

Este cuadro alemán de Carl Spitzweg se pintó en una época llamada “Biedermeier“, que se extiende en Alemania desde 1815 a 1848. Las reivindicaciones democráticas, sociales y económicas de la Revolución Francesa ya quedaban atrás y en Alemania se volvía a un régimen casi feudal. Los ciudadanos volvieron a llamarse súbditos y no debían preocuparse por problemas políticos. Se volvió a los valores privados: culto a la familia, a la seguridad del hogar familiar, huida de la realidad y del mundo exterior y búsqueda de refugio en la vida interior bajo un paraguas protector. Esta pintura representa también de alguna forma los valores “Biedermeier“.

Como dato curioso, este cuadro tiene fama por dos hechos históricos: es el cuadro más robado de la historia, y es el cuadro más apreciado por los alemanes después de la Gioconda. (Fuente)


Carl Spitzweg



Cuando se expuso por primera vez, el cuadro recibió bastantes críticas porque consideraban que Spitzweg se estaba mofando del noble arte de la literatura. En realidad, estaba denunciando la penosa situación económica en la que vivían muchos artistas, aunque con un toque de humor.







Una segunda versión realizada por el mismo artista.



FUENTE






“El poeta pobre” (1839, óleo sobre lienzo, 36 x 44 cm, Alte Pinakothek, Munich)



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