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miércoles, 6 de diciembre de 2017

George Clausen: Miren esto, por favor

George Clausen (1852-1944), fue un artista inglés que trabajó en óleo y acuarela, grabado, mezzotinta, punta seco y ocasionalmente litografías. Fue nombrado caballero en 1927.


Cuando hablamos de la pintura del último cuarto del siglo XIX, los libros de arte hacen mención casi exclusivamente del impresionismo francés. Muy poco se sabe sobre lo que pasaba en paralelo en otros países, y pasaban cosas maravillosas.
George Clausen es un ejemplo de ello, con una pintura completamente vinculada a lo social, retrató magistralmente a los campesinos pobres de Inglaterra.


George Clausen nació en Londres el 18 de abril de 1852, hijo de un artista decorativo de ascendencia danesa. De 1867 a 1873, asistió a las clases de diseño en las escuelas de South Kensington en Londres. Luego trabajó en el estudio de Edwin Long RA, y posteriormente en París bajo Bouguereau y Tony Robert-Fleury en la Académie Julian. Fue un admirador del naturalismo del pintor Jules Bastien-Lepage sobre quien escribió en 1888 y 1892.
Clausen se convirtió en uno de los principales pintores modernos de paisaje y de la vida campesina, influenciado en cierta medida por los impresionistas, con quienes compartió la visión de que la luz es el verdadero objeto del arte paisajista. 
Clausen fue miembro fundador del New English Art Club en 1886. En 1895, fue elegido miembro de la Royal Academy y académico absoluto en 1906. Como profesor de pintura en la Royal Academy, dio una serie memorable de conferencias a los estudiantes de las escuelas, publicado como Six Lectures on Painting (1904) y Aims and Ideals in Art (1906).
También fue un artista oficial de guerra durante la Primera Guerra Mundial.

Autorretrato








No sé el título de esta obra, cuya fecha de realización aparece junto a la firma: 1884. En sí es un simple retrato de chica del campo, sin más, envuelta en un marco yo diría que otoñal. El pintor realizó otros de corte parecido, pero para mis ojos ninguno con la fuerza melancólica de éste. Artista correcto, siempre técnicamente hábil, no brilla especialmente con brillo destacable. Pero aquí, y para mi gusto, asoma la excelencia. Me cautivó desde la primera vez que vi esta obra. Y sigue cautivándome. Así que de vez en cuando la rescato de lo que se puede ver en la red y la contemplo un rato. ¿Quién fue esa niña? ¿Por qué esa expresión? Éstas y otras preguntas le asoman a uno mientras la mira. Sugerente sí lo es. Y mucho. (Fuente)








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